domingo, 17 de mayo de 2015

Carlomagno ( Estados Unidos de Europa)(5) , de G.P.Baker


He estado releyendo sobre dos cuestiones leídas en este libro publicado en 1944, que querría comentar. Empezaré por la contribución de Carlos el Grande en la génesis de los países del Centro y Occidente europeos, tal como al presente los conocemos y, especialmente, los reconocemos y distinguimos entre el resto de naciones del mundo. Contribución básica pues constituye el fundamento o la razón de una unidad de naciones europeas, los Estados Unidos de Europa,“aun cuando cada una pueda no desearlo”, puesto que nacieron de una misma raíz y de que la misma sangre vital del tráfico circula a través de todas(...) que su herencia común puede, a la larga, llegar a dominarles con más vigorosas riendas que las que sus pasiones logren desafiar”(pág.305). Pues “la sociedad europea encierra en sí misma ciertas predeterminaciones estructurales que no cabe ignorar”(306).

Mi comentario último lo dediqué a los ideales que guiaban a Carlomagno, contenidos en la obra de San Agustín, “La Ciudad de Dios”, un reino gobernado por principios y fundamentos de moral cristiana. Panorama, pues, bien diferente al que regía en los territorios de lo que hoy conocemos por países de la Europa central y occidental, entonces constituídos mayoritariamente por tribus belicosas caracterizados por rasgos propios muy diferenciados, de espíritu pagano y organización tribal en permanentes y crueles luchas territoriales .

Porque “cuando Carlos empezó a reinar,- escribe Baker - “había territorios en Europa, no sólo caracterizados por fuertes y casi violentos rasgos propios, sino capaces de perpetuar aquellas variaciones en crecientes aislamientos y divergencias. La consecuencia natural habría sido una Europa balcanizada (...) y subdividida en pueblos tan irreconciliables en sus diversidades, que cualquier unidad o cooperación entre ellos hubiera resultado imposible. La unidad no es un estado que el hombre alcance por natural e inevitable tendencia. Es una situación creada o impuesta por la acción humana. Diferimos de los demás por impulso y negligencia y sólo nos acordamos mediante el esfuerzo y la voluntad. Al final del reinado de Carlos la mayoría de aquellas regiones habían sido sujetas al influjo superior de una sola inteligencia. Desde entonces, la parte de Europa así influída se convirtió en una región, no uniforme, ni carente de peculiaridades locales, pero siempre desarrollándose sobre ciertos principios generales...por encima de las diferencias raciales, Francia, España, Alemania e Italia poseen cierta cualidades comunes, no fáciles de explicar con palabras comunes(...)y se funda en el hecho de que Francia,España, Alemania e Italia pertenecieron al imperio franco de Carlomagno. Llegados a este punto, hay que resaltar la nota aclaratoria del traductor, González Luaces, en lo que a España se refiere, advirtiendo que si bien nunca perteneció sino en parte mínima al imperio de Carlomagno, “Francia, España y Alemania( y, más parcialmente Italia) pertenecen a un tronco germánico común(...) La prueba es que la España cristiana del norte, sin relación directa alguna con el reino contemporáneo de Carlomagno, los hombres, usos y maneras eran “como los de Afranc(Francia), con frases de los historiadores musulmanes que hablan de los embajadores moros enviados a Asturias”(Véanse los Arabes, de Condé. ) Y, - continúa – era natural que fuesen casi iguales, puesto que se trataba de pueblos ariogermanos parcialmente romanizados y muy semejantes entre sí. Carlomagno no creó un mundo nuevo, sino que impulsó, organizó y evolucionó el existente. España, de modo aislado, hacía lo mismo a su manera, y de allí provinieron sus diferencias ulteriores, aun hoy acusadas, con el mundo centro occidental europeo, ariogermánico como el español, pero sometido al influjo uniformador, ausente en España, de Carlos y el Imperio franco.”

Los medios empleados por Carlos para sacar a Europa del caos del sistema tribal conduciéndola al orden del estado político autodisciplinado fueron, según señala Baker, los siguientes:

Instituyó en Europa el derecho absoluto- y por ende divino- del poder soberano a elevar a los hombres hasta donde quisiera, invistiéndolos de autoridad, y, en segundo término, puso en manos de los hombres a quienes había elevado gran parte de los territorios de Europa(...) Los hombres así elevados e investidos de autoridad y de la posesión de propiedades territoriales, formaron la original corporación que conocemos como la antigua nobleza de Europa, (...)Los reyes arnulfingios elegían a aquellos hombres por sus cualidades... Al recibir tierras en Aquitania, Baviera o Sajonia, pronto identificaban sus intereses propios con los de sus subvasallos y colonos, y se convertían en aquitanos, bávaros o sajones. Lo único que no olvidaban era el conjunto de principios, la base de valores que se les había querido infundir. Desde Dinamarca a Lisboa o Salerno, el caballero tendía a realizar el modelo de valor, fortaleza y buena fe(...) hay que reconocer que sus miembros alcanzaron un nivel medio muy alto en aquellas tres cualidades(..)aquellos hombres elegidos e investidos por Carlomagno fueron el origen de nuestra propia disciplina moral y de nuestras cualidades caballerescas. Lo que en ese sentido sabemos, él nos lo enseñó."

El concepto de una aristocracia significa mucho más que un número de hombres altamente calificados. Exige...una cierta semejanza entre ellos y la aproximación de todos a un modelo común...un código colectivo de modos y maneras al que se ajuste cada uno de sus componentes, porque de ellos se espera, no sólo que gobiernen, sino que gobiernen al unísono. El propósito de este código es asegurar la uniformidad en el gobierno de las naciones(...)la aplicación uniforme de unos cuantos sencillos principios preseguidos durante varias centurias, fue la fuerza que hizo lo que todos los ejércitos de Justiniano no pudieron hacer: crear lentamente y con seguridad una Europa realmente unida(...) La unidad de las naciones comienza desde arriba.”



Como resulta evidente, lo que he hecho es reproducir textualmente las consideraciones expuestas por el autor del libro, George Philip Baker.Consideraciones muy a tener en cuenta.