miércoles, 8 de julio de 2015

Historia de la columna infame, de Alessandro Manzoni, con una nota de Leonardo Sciascia,


Historia de la columna infame, de Alessandro Manzoni, con una nota de Leonardo Sciascia, Editorial Bruguera, 1984, Colección Libro Amigo. Título original: Storia della colonna infame, traducción Elcio Di Flori.

Libro pequeño de tan sólo 176 páginas de letra grande, cuya lectura me fue pesada, muy pesada. Especialmente la parte escrita por Manzoni. No así la introducción o comentario precedente firmado por Sciascia; escritor italiano ya conocido por mí, porque había leído su obra “Todo modo”, que me gustó mucho. De hecho, antes de escribir este comentario he releído con  detenimiento la nota de  Sciascia que, por otra parte,  considero imprescindible para una mejor comprensión de la obra de  Alessandro Manzoni, escrita por éste a modo de apéndice, dado su contenido, a su célebre novela histórica “Los novios”(*). En este apéndice quiso constatar razonadamente la  iniquidad cometida por unos jueces inicuos, Monti y Visconti, unos “burócratas del Mal”, como los define Sciascia, individuos que actuaron  ciegos ante las evidencias,  impulsados por una  soberbia e impiedad superiores.

Lo primero que hay que resaltar que fue un hecho verídico. Real. Acontecido en Milán, en 1630, siglo XVII, entonces gobernado por los españoles, reinado de Felipe IV y con Francia como enemigo de España. Manzoni se basó en los  documentos del proceso judicial y el título  alude a la columna que los jueces mandaron levantar a modo de recordatorio del supuesto crimen cometido y de la pena por ellos impuesta a los “criminales”, en el lugar en donde antes se levantaba la casa, mandada a demoler, de uno de los injustamente incriminados. La parte o partes de esta obra que relatan los sucesos y sus protagonistas, los pobres diablos que la falta de escrúpulos de unos jueces inicuos primero incriminó, y, posteriormente, castigó con suma crueldad, resultan conmovedores y desagradables. No obstante,  no fueron éstas las causas de que la lectura de este pequeño libro se me hiciera tan pesada; sino las constantes y numerosas citas de juristas y autores latinos e italianos en torno a posiciones a favor o en contra de la tortura, y otras cuestiones de conciencia legal y éticas. Me resultó muy denso. En muchas ocasiones tuve que releer las frases o textos con el fin de enterarme, o, tal vez, creer que me enteraba.

Sciascia resalta en su comentario cómo tan execrable suceso, es decir, tan injusto juicio, modos procesales,  y condena, ocurrido en el siglo XVII, fue abordado primeramente por Pietro Verri, célebre filósofo, economista y periodista  italiano, en su obra “Observaciones sobre la tortura”, siglo XVIII,  poniendo el punto de mira y reprobación en los perniciosos métodos empleados, o sea, en la aplicación de torturas a los reos. Para posteriormente Manzoni, en el XIX, abordarlo ya en torno a la cuestión moral de la responsabilidad individual de los jueces. Jueces  que condenaron a unos inocentes, a sabiendas que lo eran y no repararon en los medios ni los modos de justificar su villanía. Y, encima, no bastándoles lo hecho, hicieron levantar un monumento como recordatorio de la injusticia.

Al parecer esta obra de Manzoni está considerada como antecedente de la novela de investigación policial.

Para terminar, reproduzco unas reflexiones de Sciascia, a mi modesto entender,  de eterna vigencia, desarrolladas en su comentario a “La Columna infame”:

“…ya que los malos gobiernos, cuando se hallan frente a situaciones que no saben o no pueden resolver, y que ni siquiera tratan de afrontar, han recurrido siempre al expediente del enemigo externo al cual endilgar todos los contratiempos y calamidades”.(P. 9)

“la mediocre personalidad de los acusados hizo que la opinión de la mayoría se limitase a considerar la conspiración como puramente delictiva, y no política (interna o externa), y a creer que no aspiraban a otra cosa que al desorden, al robo y al saqueo”.

Los jueces instructores Monti y Visconti, eran venerados por “toda Milán por la rectitud, la probidad, la inteligencia, la inclinación al bien público, el espíritu de sacrificio y la gran valentía civil” en palabras de Nicoli (“Peste e untori”,1937,) que Sciascia compara con parecidos términos o conceptuaciones que Charles Rohmer, en su libro “El otro”, año 1945, describe en relación a los verdugos nazis, “eran sentimentales, buenos padres de familia, amantes de la música y respetuosos de los animales. “ Seguida de esta tremenda afirmación, “Aquellos jueces fueron “burócratas del Mal”, y a sabiendas”(p.10 y 11)
"Los errores y los males del pasado no son nunca pasado, y es preciso vivirlos y juzgarlos de continuo en el presente si queremos ser de veras historicistas. El pasado que ya no existe - la institución de la tortura abolida, el fascismo como pasajera fiebre de vacunación - pertenece a un historicismo de profunda mala fe, cuando no es profunda estupidez. La tortura todavía existe. Y el fascismo sigue vivo".(p.16)
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(*)Seguidamente, transcribo(copio y pego) la valoración que Wikipedia hace de "Los novios", obra de la literatura italiana junto con la "Divina Comedia" de Dante, "más importante y estudiada en las escuelas italianas".

"Como novela histórica, Los novios fue inspirada por el Ivanhoe de Walter Scott, y es la primera novela histórica italiana. Pero lejos de ser un mero trabajo de ficción histórica, la novela trata una variedad de temas: desde la cobardía, la naturaleza hipócrita de un sacerdote (Don Abbondio) y la heroica santidad de otros (Padre Cristoforo, Federico Borromeo), hasta la fuerza inquebrantable del amor (la relación entre Renzo y Lucía y la lucha de estos novios para poder finalmente reencontrarse y casarse), y ofrece algunas agudas observaciones sobre los meandros de la mente humana.
El protagonista de la novela es la Divina Providencia, «epopeya de la providencia», dijo Attilio Momigliano. Al final del libro, se dice: «Después de debatirse largamente y buscar juntos, concluyeron que los problemas a menudo vienen, sí, porque les damos motivo para ello; pero que la conducta más cauta e inocente no es suficiente para mantenerlos lejos; y que cuando vienen, con culpa o sin ella, la confianza en Dios los dulcifica, y los hace útiles para una vida mejor. Esta conclusión, aunque la encuentra la gente pobre, nos ha parecido tan justa, que hemos pensado en ponerla aquí, como el jugo de toda esta historia. [...]».
Quizá no esté suficientemente valorada fuera de Italia, donde la novela está considerada una verdadera obra maestra de la literatura italiana y una de las grandes novelas europeas del siglo XIX. Aunque hay excepciones: Johann Wolfgang von Goethe, por lo demás muy alejado de la visión católica de Manzoni, sentía gran admiración por esta novela. También era una de las novelas favoritas del escritor español Pedro Antonio de Alarcón.
Merece la pena destacar que muchas expresiones, citas y nombres de la novela se usan normalmente en Italia, como «Perpetua» o «Questo matrimonio non s'ha da fare» («Este matrimonio no ha de celebrarse», usado irónicamente)."

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