sábado, 9 de abril de 2016

Barrio negro, por George Simenon, septiembre, 2006(*)

(*) En el 2006, o sea, hace diez años leí esta novela, cuyo  comentario guardaba sin publicar. Los famosos "Papeles de Panamá", ha traído a mi memoria esta lectura y despertado los deseos de  resucitar el comentario, luego de algunas rectificaciones.

                                                                  

Libro editado en lengua española por Luis de Caralt Editor, Barcelona, 1977, de la novela de George Simenon, 1935, de título original "Quartier Nègre" y traducción de J. Gómez del Castillo.Su lectura te deja el ánimo algo deprimido. Al menos a mí me produjo esta sensación. Pero antes de comentar la novela, quiero hacer constar y resaltar la significación de George Simenon en el mundo literario, cosa hasta ahora, inexplicablemente, omitida por mí. Autor, según se señala en la contraportada del libro,  considerado por muchos e importantes escritores "el más directo heredero del modo realista de Balzac. Insuperable creador de ambientes, profundo analista de los móviles más recónditos y de las más tenebrosas pasiones del alma".

Coincido con lo de profundo analista, pero no exactamente con lo de "creador de ambientes", porque, a mi juicio, él no los creó. Simenon tan sólo los supo reproducir, dibujar. Y, además, magistralmente. Cosa, por otra parte, muy difícil. De ahí su mérito o gracia, como también la de Balzac. Pues ambos han descrito con maestría lo cercano y cotidiano, lo común, las personas y cosas del mundo que nos rodea. Supieron expresarlas, además, en tono claro y sencillo, o sea, para todos. Aunque en el caso del autor belga,Simenon, se evidencia una marcada inclinación por describir el lado oscuro de los conflictos y de las motivaciones del alma humana con sus efectos más negativos.Otras de las características comunes que distinguen a los dos autores, aparte de escribir en lengua francesa, son la abundancia de su obra, prolífica, así como la diversidad de temas y cuestiones abordados y de los detalles recreados.

La lectura de “Barrio Negro” me llevó a constatar, nuevamente,  los enormes contrastes ofrecidos por la sociedad panameña. Este es el tercer libro, de los leídos este año (2006), cuyo escenario, casualmente, es Panamá. Tres distintas obras escritas por tres diferentes autores, los tres no panameños. Dos, Graham Greene y John Le Carré, ingleses. Y G.Simenon un belga, asentado en Francia. Esta coincidencia me indujo a ver  la dualidad del panorama que ofrece  Panamá: Un paraíso terrenal, o país de Jauja para aquellos cuyos objetivos vitales son los logros materiales sin reglas o limitación alguna para alcanzarlos. Frente al Panamá, como infierno particular o paraíso perdido al que muchos seres han sido desterrados. Seres a cuyos propios males de miseria, hambre, injusticias o discriminaciones sociales de muchos tipos, se les añade la permanente contemplación pasiva de los que viven a cuerpo de rey, allí mismo, a su lado, rozándoles. Es decir, la abundancia y derroche pleno de recursos de los unos, pocos y en su mayoría extranjeros frente a la miseria de los muchos y naturales del país. ¡Vaya! ¿Qué otra cosa, si no, puedo decir? Nada. 

Hablaré, pues, del libro "Barrio negro" de George Simenon. Como en alguna de sus otras novelas Simenon, recrea al protagonista masculino como un ser raro, distinto del resto. En este caso lo ha caracterizado como un ser deslucido, inhibido por sus muchas frustraciones. Personaje al que  le llegas a tomar lástima. Bastante lástima. Y también en esta novela, los personajes femeninos que rodean al protagonista, una madre, una esposa  y una muchachita muy joven,  son diametralmente opuestos al mismo. La novela se lee con interés. Para - como en  alguna otra de las por mí leídas de este mismo autor- llegar a un desenlace que te deja una sensación algo ácida. ¡Muy ácida!