Encontré los comentarios realizados en el 2006 sobre esta novela,pero no recuerdo si los quité intencionadamente y por ello decidí volverla a leer. Lectura que ha coincidido con la Pandemia
del Covid19, y su particular azote sobre España.
Tuve serias
dudas de continuar leyéndolo. El autor, Jeffery Hudson, seudónimo utilizado
por Michael Chrichton, hace gala de sus conocimientos de Medicina, y, a
lo largo de toda la obra, ilustra al lector sobre enfermedades,
síntomas, medicamentos, técnicas, usos, terminologías, y un larguísimo etcétera,
que, en ocasiones, tanto detalle en la descripción de, por ejemplo, la
disección de un cuerpo humano, o de una cobaya de laboratorio, te anima a cerrar el libro. Es desagradable, al menos para mi gusto. Pero mis motivos reales estaban en el lamentable y muy sombrío cuadro que esta novela policíaca
ofrece en relación al mundo de la Medicina, en el que prima el
corporativismo sobre la dignidad y la profesionalidad. Y entre muchos de sus colegiados no hay vocación, sólo ven su profesión como una buena
y segura fuente de ingresos y de estatus social. Y muchos de los de mayor rango y prestigio están endiosados, y dan muestras escandalosas de su soberbia.
Aún menos edificante es el cuadro de las costumbres sociales y familiares allí reflejadas, que nos dibuja una sociedad farisaica y clasista, con unas clases altas entre cuyos miembros domina la promiscuidad sexual, el consumo de drogas, el racismo, etc. etc. Sociedad, sin duda, enferma, al menos moralmente.
Considero, en suma, que la cruenta trama novelesca está encaminada a justificar, solapadamente, la legalización del aborto, con el argumento de defender la salud física de las mujeres. Muestras de ello son el olvido de las consideraciones de índole moral y psíquicas para la propia mujer ; pero, fundamentalmente, el absoluto olvido del humano embrión y de sus derechos(*). Ni él, ni sus derechos, cuentan para nada en toda esta obra. La novela se publicó en 1968 , teniendo como escenario la ciudad estadounidense de Boston, y sus hospitales .
Aún menos edificante es el cuadro de las costumbres sociales y familiares allí reflejadas, que nos dibuja una sociedad farisaica y clasista, con unas clases altas entre cuyos miembros domina la promiscuidad sexual, el consumo de drogas, el racismo, etc. etc. Sociedad, sin duda, enferma, al menos moralmente.
Considero, en suma, que la cruenta trama novelesca está encaminada a justificar, solapadamente, la legalización del aborto, con el argumento de defender la salud física de las mujeres. Muestras de ello son el olvido de las consideraciones de índole moral y psíquicas para la propia mujer ; pero, fundamentalmente, el absoluto olvido del humano embrión y de sus derechos(*). Ni él, ni sus derechos, cuentan para nada en toda esta obra. La novela se publicó en 1968 , teniendo como escenario la ciudad estadounidense de Boston, y sus hospitales .
Libro cuya lectura
no recomiendo.No
obstante, como bien dice el dicho: ”Para gustos se han hecho los colores, y para
colores, las flores”. Yo me inclino por éstas.
(*) Los derechos del embrión humano me ha traído a la memoria una vieja novela, "El Derecho de Nacer", un enternecedor culebrón, de inmortal contenido.Su autor, Félix B. Caignet
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