martes, 30 de mayo de 2017

La vida une y separa, por Cecil Roberts

aquellos_ primeros_ libros: La vida une y separa, por Cecil Roberts: “Scissors”, título en la versión original inglesa, Editorial Luis de Caralt , edición 1958. '' Scissors”, en castellano significa...


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31 de mayo de 2017:
La vida une y separa, Cecil Roberts. Luis de Caralt, 1952, 2ªedición, marzo 1958. Título de la obra original: "SCISSORS", versión española de I.R. , libro dedicado a Harry Cunninghan Brodie.

Es una segunda lectura, realizada entre febrero y marzo de este año. Y cuyo comentario he ido retrasando, absorbida mi atención y el tiempo disponible, en torno a las lecturas acerca de la realidad cotidiana de la política de este país, España, pero en especial a las noticias e informaciones publicadas sobre los muchos juicios que y pese haber “estallado” en diferentes tiempos, ¡por fin!, después de muchos años de instrucción( al menos, es lo que se dice) se les ha dado inicio, coincidiendo todos, curiosamente, en este 2017(¡Qué casualidad! ). Pero, no hay que olvidar, son sólo juicios hechos por  humanos seres. Es decir, llenos de parcialidad, lentitud, dos, tres y distintas varas de medir, ciegos a la evidencias, y sordos a las voces que piden, reclaman, exigen, simplemente ¡Justicia! Así, con mayúscula, y como sinónimo de equidad. Dar a cada uno su merecido en justa proporcionalidad. Eso, pienso, aquí, en esta vieja nación de Europa, salvo contadas excepciones, no se da en estricto rigor ni abundantemente. Ni para los grandes (poderosos), pero mucho menos para los chiquitos, los del montón; porque a las ya graves DEFICIENCIAS(defectos) apuntadas, hay que añadir la de su COSTO. La Justicia en España es cara, muy cara. Tasas, minutas de letrados, procuradores, informes periciales, etc. etc. etc. …, con estas inmediatas consecuencias, a saber: 

  A) Que sólo acudan a la reclamación judicial los que tengan recursos suficientes(dinero, mucho dinero), y, además, estén dispuestos a sacrificarlos a este fin, sin, por otro lado, confianza absoluta en su resultado.

  ) En el caso de diferencia notable en las economías de los litigantes, cosa bastante frecuente, el  de mayores recursos económicos tiene todas las papeletas para, finalmente, ganar el o los pleitos, pues  “su bolsillo”, o “su bolsa” le permite además de la compra de voluntades poder contar con la asistencia  de bufetes de abogados de prestigio, que están suficientemente adentrados en el conocimiento del mundillo judicial, de los entresijos de las leyes y de sus enrevesadas interpretaciones,  capaces  no sólo de dar la razón legal a lo moralmente ilícito y anti natura, sino llegado el caso  prolongar casi indefinidamente la resolución final de la causa, con apelaciones, impugnaciones, etc. etc. … En fin, ¡un asco!


Pero, lo que hubiera querido hacer hoy, era destinar este primer comentario al libro de Cecil Roberts, cosa que no he hecho. En otro rato, si Dios, Supremo Juez,  lo quiere, continuaré.