“El asno rojo”, George Simenon. Colección “Las novelas de Simenon”. Luis de Caralt Editor, 1975.Título de la obra original:L’Ane Rouge, 1933. Traducción de Margarita García Roig. Cubierta Jeroga.
Nantes, la ciudad francesa a orilla del Loire), en el primer tercio del pasado siglo XX, es el escenario principal de esta trama protagonizada por Jean Cholet, un joven periodista, el cual, tras una celebración laboral en el cabaret ”El asno rojo”, en la que acaba ebrio, cambió radicalmente de conducta, en su casa y en su trabajo, aficionándose, a partir de entonces, a frecuentar asiduamente la sala de fiestas, así como intimidar y alternar con las gentes del aquel submundo, tan distante y diferente al suyo propio, hijo único de un modesto matrimonio de clase media, padre empleado y madre ama de casa.
La novela se escribió en 1933, y el cuadro de costumbres allí descrito nada tiene que ver con el actual, ni en España ni en Francia. Particularmente, considero poco probable que un jovenzuelo, que no llega a los veinte años, colabore como periodista titular en un prestigioso periódico de la localidad. Pues, al presente, y ello en todos los sectores empresariales, se lleva el contrato en prácticas, con poca o nula remuneración, finalizado el cual son contados los afortunados que pasan a engrosar la plantilla fija. Tónica laboral inicial seguida de puestos con condiciones de precariedad laboral , con la consiguiente cada vez más tardía posibilidad de emancipación de los jóvenes, los cuales viven en la casa paterna con edades rondando los treinta o más .Y en cuanto a los lugares frecuentados y tipo de diversiones de nuestra juventud , los cambios habidos son aún mayores(botellones, fiestas que duran hasta el amanecer o hasta días enteros, etc.) , con consumo de alcohol y de muchas otras clases de drogas.
Pero lo que no cambia, ni creo cambiará, son las relaciones allí descritas entre unos padres amorosos y responsables . Las inquietudes, angustias y recelos, en especial los maternos ante la nueva actitud del hijo y sus desconocidas nuevas amistades, enfrentados a su vez con la complicidad paterna con los devaneos del hijo varón.
Como en todas las otras obras del escritor belga que he leído, los personajes, su psicología y sus particulares dramas o hasta tragedias son expuestos magistral y de modo apasionante, pues pasas las hojas con avidez, ansiando llegar al final. Fnal, por otra parte, casi siempre inesperado.
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