sábado, 7 de abril de 2018

“Rebelión en la Granja”, de Eric Arthur Blair, más conocido por George Orwell.


Rebelión en la Granja”, de Eric Arthur Blair,  más conocido por   George Orwell. Es un libro de escasas 130 páginas, editado  por Unidad Editorial, 1999, núm. 48 de la Colección Millenium publicada por El Mundo. Título original: Animal Farm, traducción de Rafael Abella, prólogo de Juan Pedro Aparicio. (*)

 Hace  ya muchos años, aún joven,  comencé a leer  “1984”, pero no fui capaz de continuar con tan, para mi gusto, deprimente texto. Nunca, posteriormente,  he tenido deseos de retomar esta lectura. Novela  de la que nació el significativo personaje del “Gran Hermano”, el  vigía omnipresente que todo lo ve y nada se le escapa.   Creo que una cita oída en relación a Orwell sobre alguna de sus más conocidas obras, no sé si esta misma de “Rebelión en la Granja”, su ensayo “Homenaje a Cataluña”, o la ya citada “1984”, me llevó a coger este libro, con prólogo del propio autor bajo el sugerente título de “La libertad de prensa” que con manifiesta claridad advierte al lector de la temática por él allí abordada. La novelita se lee  con facilidad y rapidez. Es todo un clásico entre la llamada literatura distópica o apocalíptica,(1) En el momento de su `publicación, año 1943, constituyó –pienso- un verdadero acto de valentía y de honradez profesional por parte de Orwell. Ya que expuso la verdad, su Verdad,  en contra de los criterios tanto de los propios, la intelectualidad de izquierdas, como de sus contrarios ideológicos. Porque Orwell en su libro lo que pretendió denunciar, tal como lo explicita en su prólogo, era “el curso histórico de la Rusia de los Soviets y de sus dos dictadores que sólo puede aplicarse a aquel país, con exclusión de cualquier otro régimen dictatorial” (pág. 11), y lo hizo- considero-  con bastante crudeza , sencillez y elocuencia , tanto de las vilezas como de los modos y las formas de sus actores, mediante la utilización de especies animales concretas,  escogidas sabiamente por él para representar a los personajes  reales  a los que con su alegoría quería suplir. Claridad que hizo aún más diáfana mediante los nombres con los que bautizó a sus personajes principales. Como, y lo cito a modo simple  de ejemplo, asignar  a los dirigentes a la especie de los cerdos, y al cerdo mayor, es decir el de mayor rango, situado en la cúspide del poder, el nombre de “Napoleón”,  al que describe como “un verraco grande de aspecto feroz, el único cerdo de raza Berkshire de la granja”. Explícito, ¿verdad? Aparicio en  su prólogo a esta edición, aclara que se refiere a Stalin,  y el denominado “Snowball”(Bola de Nieve), a Trotski.

En esta fábula  Orwell alude a la implantación del  totalitarismo en Rusia tras la Revolución de 1917, que significó el fin  del régimen de los zares. Rebelión  que a la postre supuso para la masa popular (el pueblo llano) el cambio de unos autócratas (tiranos, déspotas) por otros, tanto en el poder como en el  goce y en el disfrute de los privilegios- muchos- inherentes al mismo. Porque no los suprimió, sino que los nuevos dirigentes  los hicieron suyos. Mientras el resto, incluso peor.




No obstante, difiero con Orwell en su planteamiento de la imposibilidad de aplicar esta metáfora a otras dictaduras e incluso la hago extensible a movimientos políticos  como los nacionalistas en sus luchas por alcanzar el poder político. Para mí, el escritor británico registró  de modo soberbio no sólo las fases y estrategias, sino las características  personales  que suelen adornar a los líderes de los que blandiendo  el argumento del interés común, de todos, en realidad lo único que les mueve y guía es el interés propio, personal e intransferible. El suyo, de los suyos, y de nadie más. Círculos exclusivistas entre quienes se reparten todo, absolutamente todo; y a los cuales, llegados al poder, se hace difícil, casi imposible, destituir.(2) Ejemplos, unos cuantos, aunque principalmente –al menos más sonoro e inmediato-lo tenemos en la Cuba de los Castros, ominosa dictadura totalitaria que ha convertido a un país antaño próspero - en el que, no se discute, había muchas cosas que corregir- en  una inmensa finca de su propiedad, en cuyo gobierno se suceden tal como si una dinastía hereditaria se tratase. Y mientras el pueblo pasa penurias y escaseces de toda índole, entre ellas la de la libertad de movimientos y de expresión, por  citar sólo algunas de las más elementales,  mal viven con la existencia de libretas de racionamiento, etc. Mientras, para mayor contraste,  el gobierno cubano hace negocio con multinacionales extranjeras, entre las cuales hay españolas, especialmente en el negocio turístico. Régimen que llevan ya casi SESENTA AÑOS.  ¡Me perdí…como tantas otras veces me fui por los Cerros de Úbeda!



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(*)Lo leí a mediados de agosto del pasado año 2017, pocos  días antes del  cruento atentado en las Ramblas de Barcelona, al que, algunos días más tarde, en el Parlament catalán, siguieron las bochornosas jornadas parlamentarias de los días 6 y 7 de septiembre, en las que se sucedieron los hechos con los que la mayoría independentista pretendía culminar el por ellos denominado “PROCÉS” con la DUI, a modo de colofón final.  Ambos acontecimientos trastornaron mucho mi ánimo  y no tuve ganas de comentar este librito que  nos relataba, como metáfora, eso sí, lo acontecido en la Rusia zarista, a principios del siglo XX. Hechos que se podrían sintetizar en un “quítate tú para ponerme yo”. Es decir, la tiránica opresión de la monarquía zarista, cargada de privilegios para con  unos pocos por razón única de su heredada condición social, es sustituida por el totalitarismo soviético, tras sanguinarias luchas (contra  los del régimen zarista y también entre ellos mismos). Régimen de los Soviets en el que también unos pocos, al igual que antaño, se arrogan, reparten y legan a los suyos todos los bienes y los privilegios. En suma, que, como bien dice el dicho: ”Para este viaje no hacían falta tantas alforjas”
(1)Literatura distópica: subgénero de la literatura de ciencia ficción.” El relato distópico nos presenta una hipotética sociedad futura donde, ya sea por la deshumanización de la misma, un gobierno totalitario o el control intrusivo que la tecnología ejerce sobre el día al día, el individualismo se degrada en términos absolutos en favor del pensamiento único y de una sociedad unitaria. En definitiva, un mundo de pesadilla donde nadie debe saltarse las reglas o corre el riesgo de ser aniquilado. Por ello se afirma que la distopía es lo opuesto a la utopía, la sociedad ideal donde todo funciona a las mil maravillas”.
(2) Detallo seguidamente las cuestiones a mi modesto entender, genéricas, que hacen esta obra universal. Indico las páginas en las que pueden leerse:
Cobardía intelectual , ( 12)
La falsía de trabajar para sí y  futuro propio y no para beneficio de otro. (68)
Exportar sacrificando el abastecimiento nacional (71)
La figura del comisionista, y sus extrañas relaciones con el líder (72)
La compra de jueces(93)
Pergeñar los focos de las iras populares mediante la tergiversación de la realidad (94)
Perversión de la realidad, pérdidas que convierten en triunfos.(101)
Los “privilegios” para los propios, “los suyos” (105)
A quién, finalmente, se favoreció (117)



domingo, 25 de marzo de 2018

Bodas de Sangre, de Federico García Lorca


Bodas de Sangre, de Federico García Lorca. (1)Estrenada  en marzo de 1933, en Madrid, es una tragedia inspirada en un hecho real acontecido cinco años antes,1928, en Níjar(Almería),  aunque con sustanciales cambios realizados por Lorca  tanto en cuanto al verídico acontecimiento, o sea, al suceso en sí, como a  los personajes que los protagonizaron.

En la ficción de Lorca  es una mujer, una madre, el eje central sobre el que se teje la trágica trama  argumental,  y, a mi modesto entender,  el personaje principal, como también el más logrado, por  imperecedero, puesto que encarna al ser que es superiormente  agraviado por otro u otros, en alguno de los suyos; es decir, García Lorca en esta figura literaria inmortalizó  a la madre de cualquier víctima de un acto criminal. Y  supo plasmar con lírica belleza los en apariencias injustificados recelos y angustias previos, latentes en el corazón materno , ante el inmediato porvenir del ser querido, así como su posterior supremo dolor y desolación, una vez  consumado el fatal desenlace.

Llama la atención de que haya un único personaje de la pieza teatral, Leonardo, que tenga nombre propio, y también su clan, “los Félix”(“¡ De los Félix! Clama la Madre)  frente a los otros, el resto de los personajes, que son citados por un sustantivo: la Madre(del novio), el Padre(de la novia), el Novio, la Novia, la Mujer,  en alusión a la joven esposa de Leonardo, permanentemente burlada, la Suegra ( el ojo avizor), la Criada...Particularmente, no sé cómo interpretar el hecho.(2) 

La lectura de una entrada muy elogiosa de un blog literario    a esta obra de Lorca, (3)me influyó sobremanera, porque esta lectura no me agradó nada. Toda la belleza lírica- mucha, sin duda,- empleada por el poeta andaluz  no logró aminorar mi desagrado por  la vileza  contada y menos aún el día escogido por los amantes para acabar de cristalizar su burla a los demás.
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(1)Dos han sido los libros leídos:  A) Introducción Fernando Lázaro Carreter. Diseño de cubierta: Tasmanias. Apéndice Francisco Peña, Colección Austral, Libro 26, Editorial Espasa Calpe, 2006. 215 páginas. Edición didáctica. B) Edición, introducción, notas, comentarios y apéndice Tomás Rodríguez, Anaya, Colección “Biblioteca Didáctica Anaya”, num.19.

(2)Leonardo(Aquél que es fuerte como un león);Félix(Aquél que se considera feliz o afortunado).

(3) Reproduzco( copio y pego) el párrafo aludido:

“Bodas de sangre es una tragedia en tres actos escrita por Federico García Lorca y representada por primera vez en 1933. En ella se mezcla admirablemente prosa y poesía. El poeta y dramaturgo recrea a través de las voces de sus personajes el vivir y sentir en tantos pueblos españoles no hace demasiados años: hombres que trabajan la tierra y defienden la honra de sus familias; mujeres que guardan la suya propia, destinadas a un marido, unos hijos y a las cuatro paredes de su casa. La sangre del título hace referencia tanto a los lazos familiares como a la que late víctima de la pasión amorosa. La obra está cargada de simbolismos: la virilidad del caballo, la pureza y fidelidad del azahar, los cuchillos, la luna, la muerte,... De poderosa e hipnótica lectura, sus diálogos transmiten tanto por lo que llevan implícito como por su literalidad, y las partes poéticas nos traspasan con su lirismo y belleza, no en vano Federico García Lorca es el poeta español más leído de todos los tiempos.”

sábado, 24 de marzo de 2018

Turista de Bananas”, de Georges Simenon


TURISTA DE BANANAS: Simenon,GeorgesTurista de Bananas”, de Georges Simenon. Editor Luis de Caralt, 1974. Colección “Las Novelas de Simenon”, núm. 34. Traducción de Eduardo Bittini. Título de la obra original: Touriste de Bananes. 1938, Librairie Gallimard.  La novela nos refiere la historia de alguien que vive inmerso en su yo, y en sus circunstancias personales y particulares, y ello le incapacita para ponerse en la piel de los otros y, consecuentemente, asumir para luego  afrontar y principalmente poder superar las dificultades y enredos  que  a cada uno le toca vivir. Primero en su mundo originario, Marsella(Francia); y, como era de esperar, tampoco en Tahití(1), Islas Polinesias en el Pacífico Sur. Un lugar teóricamente paradisíaco situado no sólo al otro lado del Mundo, sino también  en el hemisferio opuesto. Pero, al fin y al cabo, un territorio francés de ultramar, en el que se entremezclan culturas, razas, costumbres y concepciones bien diferentes de la vida. 
El apático joven, protagonista de esta novelita de Simenon, no me agradó y todavía menos la insulsa trama argumental que el autor belga tejió alrededor de tan tibio personaje. El único valor que hallé en  esta lectura fue el conocimiento aportado acerca de unas gentes tan lejanas,  no sólo en distancia, sino, principalmente, en sus costumbres y valores, al mismo tiempo que comprobar la degeneración de toda índole, pero, principalmente, de las costumbres y de las tradiciones propias del lugar, a las que el ser humano de cultura occidental,  llegado allí en su afán de  riquezas fáciles, ha contribuido. Otrora verdaderos paraísos terrenales, pero al presente países en los que la mayoría de sus gentes subsisten en la precariedad más absoluta, con enormes diferencias políticas, económicas y sociales entre ellos,  y la concentración de las riquezas y de los recursos del país en pocas manos, usualmente, en las de una élite completamente diferenciada del resto por razón de etnia o creencias religiosas, que vive en la abundancia, mientras que el resto, es decir, la mayoría sólo alcanza a sobrevivir. . .
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(1)Tahití, según leí en Wikipedia, antiguamente era conocida en España como la Isla de Manuel Amat y Junyent, nombre del virrey  de España en Perú. Copio y pego párrafo copiado de Wikipedia:
“Tahití​ (históricamente llamada Otaheite y antiguamente, en España, conocida como la Isla de Manuel de Amat y Junyent)(*) es la isla más grande de la Polinesia Francesa, un territorio de ultramar francés localizado en las islas de la Sociedad, en el sur del océano Pacífico. Forma parte del grupo de las Islas de Barlovento, y del archipiélago de la Sociedad. Esta alta isla y montañosa, de origen volcánico, está rodeada con un arrecife de coral. Su capital es Papeete y consiste principalmente en dos porciones de tierra conectadas por el istmo de Taravao: Tahiti Nui o Gran Tahití, ubicada al noroeste y Tahiti Iti o Pequeña Tahití, ubicada al sureste. En total el territorio comprende unos 1.042 km² y su punto más alto es el monte Orohena. En una expedición española de 1774 el navegante Domingo de Bonechea llegó a Tahití en una expedición organizada por el Virrey del Perú, Manuel de Amat y Juniet, en honor del cual la bautizó "Isla de Amat".
(*)De la lectura de la biografía de este virrey español, del que poco conocimiento tenía, supe que el famoso palacete de la Virreina,  situado en el corazón de las barcelonesas Ramblas, fue un legado de éste a su viuda. Copio y pego información sacada también de Wikipedia:
“En 1776Manuel de Amat y Junient, marqués de Castellbell, volvió a Barcelona con una gran fortuna, tras cesar en su cargo como virrey del Perú, que había desempeñado desde 1761. Como muestra de su riqueza se hizo construir este suntuoso palacio mezcla de decoración barroca y rococó. Fue edificado entre 1772 y 1778 y, tras la muerte prematura de Amat, fue ocupado por su viuda, Maria Francesca de Fiveller y de Bru, por lo que fue conocido como Palacio de la Virreina. Los planos ya existían en el año 1770, pero no se conoce con certeza quien los diseñó, siendo atribuidos a Josep Ausich.3​ Las obras fueron dirigidas por el arquitecto y escultor Carles Grau (1717-1798). También intervino el escultor Francesc Serra, que murió en la obra.
Parece que el mismo virrey, desde Perú, dio detalladas instrucciones para su construcción y posiblemente decidió de una manera personal el estilo de la fachada, de piedra de Montjuïc y de Santanyí.




lunes, 5 de febrero de 2018

“La vida y la época de Fernando VI”, de Pedro Voltes Bou

 “La vida y la época de Fernando VI”, de Pedro Voltes Bou, (1) Planeta, 1998, que, como por el título se deduce,  se trata de una biografía del segundo de los reyes de la dinastía de los Borbones en España. Monarca cuya infancia y primera juventud, entre un padre loco de atar, Felipe V, y una madrastra, Isabel de  Farnesio, cortada siguiendo los modelos  de las malas que salen en los cuentos infantiles,  empeñada, además, en que nunca llegara a ser el  rey- sucesor, no fue precisamente “miel sobre hojuelas”. Tuvo, según parece, mejor fortuna en su casamiento con Bárbara de Braganza, de Portugal, pero no hubo hijos. Reinado y vida cortos, de trece y cuarenta y seis años, respectivamente.
Lo leí a mediados del pasado 2017 y he vuelto a  releer aquellos  capítulos a mi modesto entender de mayor importancia como los que se refieren a la evolución económica de España durante este reinado, los alusivos al dominio sobre las decisiones del monarca de sus confesores, en especial el ejercido por el singular jesuita Padre Rávago, así como los concernientes a  las relaciones Iglesia –Estado, entendimientos que culminaron en el establecimiento de un nuevo Concordato. Pero,  particularmente, me atrajo  el capítulo XIII, titulado “El apogeo de Farinelli”, en el que son detallados los muchos  méritos realizados en dicho reinado  por los consortes reales en favor de la cultura en los que “la  música constituyó uno de los aspectos favoritos de la dedicación regia” ya que “el rey Fernando era gran aficionado a las veladas literarias, las comedias españolas o portuguesas con música, y óperas y  conciertos” (pág. 165).  Y la reina, según decía el padre Flórez- señala Voltes: “fue muy inteligente y se divertía en componer, tañer y cantar con bello estilo y destreza plausible” (pág. 166). Predilección real que conllevó la concentración en la corte de Fernando VI de un elenco superior de artistas, muchos de ellos extranjeros. Entre los cuales despuntó el célebre contratenor castrato  Carlo Broschi, llamado Farinelli.  Este capítulo también es aprovechado por el autor para explicar, con minuciosidad y riqueza de nombres y de detalles,  sobre la generosidad regia para con todos estos artistas. Capítulo que se cierra con la narración de la construcción del  fastuoso complejo del monasterio de las Salesas,( desde el siglo XIX sede del Tribunal Supremo)mandado a construir por la reina, Doña Bárbara, que “vivió siempre con la preocupación de que, si se quedaba viuda, se hallaría desamparada frente a su suegra, la cual haría todo lo posible para humillarla y perjudicarla. Por esto decidió construir un monasterio, en parte del cual pondría su vivienda”. (pág. 169).  La construcción duró ocho años y no se escatimó nada, todo fue de gran calidad y lujo, con obras y pinturas de los más afamados artistas de la época, con un coste total, según señala Voltes, cuya valoración  actualizada  en poder adquisitivo sería de unos diez mil seiscientos millones en pesetas(año 1999). Este colosal dispendio real levantó severas críticas como las reflejadas por estos pasquines  que circularon en dicha época:
“Bárbaro edificio, bárbara renta, bárbaro gasto, Bárbara reina”.
“Bárbaros tiempos, bárbaras rentas, bárbara obra, Bárbara reina”

Con esta biografía que se lee con facilidad debido a la sencillez del  lenguaje y amenidad en el relato de las historias contadas,  su autor, Voltes, nos ilustra sobre aquellos hechos y acciones de gobierno de valor  estratégico,  acontecidos durante los trece años que duró el reinado de Fernando VI, con lo que persigue, según creo, en primer lugar, disuadir al lector de la errada idea de que este monarca   fuera “un buenazo de cortos alcances”, que  reinó en una época “tranquila entre oleadas dramáticas”.  Idea usual, según se señala en la breve sinopsis de la contraportada del libro,  que el autor no comparte.  “El rey liquidó las guerras heredadas (Paz de Aquisgrán) y se dedicó a la reconstrucción interna del país continuando así la política de reformas de los Borbones...intentó sanear la Hacienda y desarrollar la economía y la cultura en el marco de las ideas de la Ilustración que ya empezaban a imponerse en Europa…”



El  libro, resumiendo,  me gustó, porque  muchos son los conocimientos que su lectura me brindó. Por una parte, los detalles  de la triste infancia de un niño,  cuyo  padre viudo se vuelve a casar con una mujer de avariciosa naturaleza que pretende a toda costa, sin importarle modos ni medios, que sean sus propios hijos los herederos únicos, o, los que   se lleven la mejor porción del patrimonio paterno. Es decir, la situación de una indefensa criatura (niño/niña) que se cría en un ambiente hostil(a él o ella) y queda, obviamente, marcado en su manera de ser y de relacionarse con los otros,  relato  que bien podría corresponder a un común mortal, e indiferente de nacer en cuna real.

La otra perspectiva ofrecida por  esta lectura es la del conocimiento objetivo, pues numerosos son los documentos y las citas bibliográficas aportadas (págs. 235 a 237), de personajes y hechos históricos de España. Conocimiento enriquecido con algunas sugerentes afirmaciones  del historiador Voltes, como y a modo de ejemplo cito algunas de las expresadas en el capítulo X , titulado “El desarrollo económico del país"  cuando afirma: “Se da entonces un decenio de fomento continuado de la riqueza del país, línea que no volvió a ser tan predominante en la acción de gobierno hasta mediados del siglo actual (XX). Su desarrollismo acabó de parecerse al de nuestro tiempo por ser obra de un elenco de intelectuales, partir de unas nociones abstractas y proponerse unos planes de largo curso. (pág.125) “Otro punto meritorio del reinado consiste en un intenso esfuerzo para llegar a lo que se denominaba “única contribución”; es decir, un impuesto que refundiera los diversos tributos que existían, procedentes varios de ellos de la Edad Media. El más opresivo de éstos era la arcaica alcabala- hoy renacida bajo la forma de IVA-que seguía siendo la columna vertebral de la fiscalidad. Carentes de relación con la riqueza básica, tales tributos gravaban el movimiento del comercio y dentro de él, como todo impuesto indirecto, apretaban especialmente al sector más modesto”.(págs.. 127 y 128)
Pero son, según creo,  los  párrafos que seguidamente transcribo los que  evidencian mejor la crítica aguda  del autor, y por ello lo resalto en sobremanera:
Por un curioso sarcasmo del destino, los territorios más avanzados en el orden fiscal eran los de la antigua Corona de Aragón, desposeídos de su fisonomía política propia por Felipe V al término de la guerra de Sucesión. En ellos, el rey vencedor había implantado, como en tabla rasa, un régimen moderno de fiscalidad, que se basó en los censos estadísticos del catastro. Éstos aseguraban una mínima congruencia entre el hecho imponible y el tributo, el cual despertaba menos quejas y preocupaciones que en Castilla.(pág. 128)…También corresponde a la época fernandina el diseño de una política de desarrollo industrial donde la Corona debuta como empresaria, además de conceder una frondosa variedad de medidas de protección a fábricas privadas…”De entonces data el origen de la moderna industria de Cataluña y mayormente de Barcelona”, escribe Manuel Colmeiro…El comercio de Barcelona, prosigue Colmeiro, fundó la Compañía de Santo Domingo o de Cataluña en 1757 para fomentar la comunicación y el comercio con dicha isla. Ésta es una de las varias compañías privilegiadas que nacieron para desarrollar el comercio exterior y especialmente el indiano (pág.131) En este tiempo se consolida y perfila la imagen de “otra” España posible, de la cual ha tratado en repetidas ocasiones Julián Marías…(pág.133)

Este libro cayó en mis manos de puro azar, su primer valor para mí fue el que estuviera escrito por un antiguo profesor del que principalmente recordaba los conflictos que su incorporación  como catedrático titular originó. Pero esa es otra historia.
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Tuve a Voltes como profesor de Historia Económica,  justamente en el curso en el que   se incorporó como profesor titular  y “desplazó” a Jordi Nadal, (2)  que venía ocupando dicha plaza.  Voltes no fue bien recibido  por los estudiantes con protestas y paros  en favor de la continuación de Nadal.
 Ahora, en mi ancianidad y luego de comparar ambos currículos, añadido a  mi particular experiencia sobre la crítica situación a la que el nacionalismo cerril  está  arrastrando  a esta Comunidad, intuyo que  las verdaderas razones que impulsaban  a los ocultos promotores de dichas algarabías, ya en aquel entonces, finales de los sesenta, eran evitar que alguien ajeno a sus tesis nacionalistas y sesgadas pudiera ocupar tan prestigioso como efectivo lugar para un buen adoctrinamiento. Porque Voltes,  un  catalán “todo  un sabio”, estaba en posesión de todos los méritos exigidos, y era, además, autor prolífico, con  numerosas obras en su haber, entre las que destaca “El archiduque Carlos de Austria, el rey de los catalanes”,  que recoge su tesis doctoral, publicada por Editorial Aedos en 1953, prologada  por Jaime(Jaume) Vicens Vives, director asimismo de la tesis.



Jordi Nadal es tío de Joaquim Nadal, quien fuera Conseller del Tripartito, como representante del PSC, y antes Alcade de Girona e historiador como su tío Jordi Nadal.

Recomiendo la lectura de los textos e informaciones contenidos en los enlaces más arriba detallados, y así, luego del oportuno contraste,  cada uno pueda enjuiciar mi afirmación.   

jueves, 28 de diciembre de 2017

La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza

La ciudad de los prodigios, Eduardo Mendoza,  Seix Barral-Biblioteca Breve, 1993, vigesimoséptima edición. Dibujo de la cubierta de Feliu Elías (“Apa”) propiedad del Museo de Arte Moderno de Barcelona. Primera edición mayo 1986. Es un libro  grueso de casi cuatrocientas páginas  en papel mate que lo tengo desde hace mucho tiempo pero hasta ahora no tuve deseos de leer. Su autor recibió el Premio Cervantes el pasado 2016. Escritor  del que pese a su fama no tenía nada leído, ni tan siquiera un artículo periodístico.
Mi lectura fue entre el 2 de septiembre y el 15 de octubre del corriente 2017 , o sea, mientras aquí, en  Cataluña(España),  las formaciones políticas independentistas  mayoritarias en escaños en el Parlament   catalán junto con  el Govern(gobierno autonómico)   trataban de culminar sus planes  separatistas,  hechos  que tuvieron  como escenario principal,(1) la sede del Parlament, edificio histórico situado en el también histórico a la par que emblemático Parque de La Ciudadela .

La ciudad es la Ciudad Condal, Barcelona, mi ciudad, en la época de los  aproximadamente cuarenta años transcurridos entre las dos exposiciones mundiales celebradas en ella, ( La Ciudadela, 1888- Montjuich, 1929). Cuya transformación y principal evolución hasta la gran urbe que hoy conocemos tuvo lugar  precisamente en buena parte de esa época, y es el escenario fabuloso de las andanzas de Onofre Bouvila,  un canallesco personaje  que espero sea totalmente de ficción, es decir, fruto exclusivo de la imaginación de Mendoza.    La historia se inicia un año antes de la inauguración de la Exposición Mundial de 1888, en abril de dicho año. Evento que dio lugar a la  remodelación y construcción de  nuevos  edificios e instalaciones de La Ciudadela, “lugar aún de recuerdo vergonzoso “– en palabras textuales del autor- pág. 33, en alusión a la fortificación que hizo construir Felipe V, Duque de Anjou,  y primer Borbón de la Corona Española,  en “donde albergó un ejército de ocupación presto a salir a sofocar cualquier levantamiento”, un” símbolo de hostilidad e infamia”. Sin lugar a dudas, la ciudad descrita en estos comienzos de la novela lejos está de la que conocemos hoy. Son los convulsos años de la regencia de Doña María Cristina, y del mandato de Rius y Taulet como alcalde de Barcelona, hacia finales del siglo XIX. Pero no sólo la ciudad es distinta también lo son sus gentes, al menos  las allí descritas, porque los  cuadros y situaciones representados son de mucha miseria, de hambre, de máxima precariedad tanto en las condiciones de vida como en las  laborales, de desigualdad  e injusticias sociales extremas. Un panorama, en suma, nada halagüeño.  Pero que a pesar de ello,  fue esta parte de la novela la que más me agradó, la concerniente a la llegada de Onofre Bouvila  a Barcelona,  en 1887,  un avispado pueblerino de una zona lejana de Lleida, de tan sólo trece años de edad. Un jovencísimo buscavidas  cuya sagacidad comercial junto a su carencia de escrúpulos le granjearán éxitos inmediatos. Es también en esta parte donde se describe la  transformación de lo que fue el recinto de la fortificación al trazado y edificación de los palacetes y edificaciones que al presente conforman el Parque de la Ciudadela y la implantación, asimismo, del plan urbanístico  de Ildefonso  Cerdá que dio lugar a la zona de la ciudad conocida por el Ensanche(L’Eixample).


Su lectura me resultó interesante y pienso que también lo será  para quienes - al igual que yo - vivan o hayan pasado buena parte de su existencia en esta sin par ciudad mediterránea. Porque son muchos los conocimientos  que  su lectura aporta. No sólo en lo referente a la evolución histórica, social, urbanística y económica de  Barcelona en ese período entre las dos exposiciones universales , sino también en cuanto a España y a esta región,   Cataluña, así como la interdependencia de las acciones de gobierno entre ambas jerarquías.  Otra característica  digna de destacar son los muchos personajes  reales  que desfilan  por  esta voluminosa novela,tales como  los alcaldes de Barcelona  Rius y Taulet y el Barón de  Viver, o el Rey Alfonso XIII,  que cito  sólo a título de significativos  ejemplos de lo que quiero decir, en buena amalgama  con los ficticios, con los cuales comparten algunas de las aventuras allí contadas.Desconozco, por cierto,  si éstas son sólo novelescas, es decir, recurso de Mendoza para dotar de mayor seducción a la trama argumental, o reales, en cuyo caso...


Lo antes reseñado es  lo positivo o justificativo del interés despertado en mí por esta novela. Pero también quiero señalar  que  según iba  avanzando en su lectura e iban abundando los pasajes y detalles más bien licenciosos, innecesarios a mi modesto entender, pero que aportaban ese toque lujurioso   como reclamo para un determinado público, tan al uso al presente en muchas de  las creaciones literarias; y el protagonista, asimismo, se evidenciaba como un ser despreciable, egoísta, manipulador, amante de riquezas fáciles y sin ningún tipo de prejuicio o contención moral para sus apetitos, pensé  interrumpir.

Tampoco me agradó el papel  simplón dado a las figuras femeninas. Digo "simplón" porque no me viene a la mente otro término  para calificar la actitud  pasiva, de instrumentos fáciles  de satisfacción de las apetencias sexuales de los varones de su alrededor que entiendo se ha dado en la novela a las mujeres, pero especialmente a las tres de mayor protagonismo. Estoy pensando, en Delfina, la esposa y la última, que ni siquiera recuerdo el nombre asignado.Personajes insustanciales, nada atrayentes.
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(1) En especial  los días 6 y 7 de septiembre(1), el 10(2) y el 27 de octubre(3)

(4) Mayoritarias en escaños en virtud de una ley electoral  que prima las circunscripciones rurales , de escasa población y tradicionalmente nacionalistas en detrimento de las  circunscripciones urbanas con mucha población como Barcelona, L’Hospitalet, Sta.Coloma, etc.-,

domingo, 10 de diciembre de 2017

La Barraca, de Vicente Blasco Ibañez

 “La barraca”, de Vicente Blasco Ibáñez, edición del Diario El País, 2005, Colección “Clásicos Españoles”, con   introducción de Soledad Rosado Herrero en la que nos habla del autor, así como de las características y estilo literario de sus obras para, en último lugar, dar un explícito análisis de La Barraca, en el que se incluye alguna inoportuna revelación en torno a la trama. 

Es un libro de 206 páginas de letra grande que se lee con facilidad e interés, pues tiene el inconmensurable valor de acercar al lector no sólo a los personajes y a sus  imperecederos dramas en su voluntad por sobrevivir,  sino también al lugar, gracias al detalle y riqueza de las descripciones de tal modo que percibes los cielos claros del amanecer, los rojizos ocasos y las oscuras noches , las tierras labradas, las espesuras de los trigales,  el trinar de los pájaros, el ladrar y el aullido quejoso  de los perros, así como el frescor húmedo del rocío de la mañana...

Una lectura sumamente viva y rica, de  argumento simple, cuya acción tiene lugar hacia finales del siglo XIX , en tierras valencianas. Blasco Ibáñez narra las vicisitudes de una familia de gente humilde  de la clase  trabajadora, formada por un matrimonio  con cinco  hijos que en su afán por mejorar su dura existencia, se instalan como arrendatarios de una de las múltiples huertas de la llamada vega valenciana y se encuentran con el irracional rechazo de sus vecinos, gentes- para mayor contraste - de similar condición social y económica que ellos; es decir, arrendatarios pobres  que son hostigados por la avaricia sin límites de los  inmisericordes propietarios que viven en la ciudad, cómoda y abundantemente,  de las rentas producidas por unas tierras trabajadas en condiciones míseras por otros seres humanos. La plasmación de  esta irracional actitud, cruel, cobarde y miserable por parte de sus convecinos para con  Batiste y los suyos, es el mayor valor de esta novelita. Actitud universal, porque no considero que lo que les llevara a tanta iniquidad fuera “el deseo de los huertanos a que quedasen vacías(las tierras) y no produjeran beneficio alguno, como símbolo de su lucha contra los propietarios”, tal  como se argumenta en la sinopsis de la contraportada del libro. No.  Para mí, así lo creo, fueron la envidia encarnada en el personaje “Pimentó”, un vago, borrachete y en  apariencias “valentón”, unido  a la pasividad cobarde de todo un colectivo.  Situaciones absurdas que –desafortunadamente- suelen darse en las colectividades humanas.
El  relato es  en un tono relajado, en el que su autor intercala expresiones breves en lengua valenciana, así como reflexiones sobre la condición humana y, especialmente,  con minuciosos detalles sobre  las costumbres y usos, en aquel entonces (finales del s/19) de aquella parte de España, tal como el tribunal de las Aguas(1) . 


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(1(1)     El Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia es la más antigua institución de justicia existente en Europa. Aunque ya existiera desde tiempos de los romanos alguna institución jurídica que resolviera los problemas del agua en tierras de Valencia, la organización que hemos heredado data de los tiempos de Al-Andalus y, muy posiblemente, de la época del Califato de Córdoba, perfeccionada desde los primeros momentos de la conquista del Reino de Valencia por el rey don Jaime. Modelo de justicia, reconocido por todas las ideologías, culturas y pueblos que configuran la rica personalidad valenciana, ha resistido el paso de los tiempos; ni la Valencia foral, ni el centralismo de nuevo cuño borbónico, ni las Cortes de Cádiz de 1812, restaron jurisdicción a este tribunal que la Constitución española de 1978, nuestro Estatuto de Autonomía, la Unesco y otros organismo de ámbito internacional, valoran y tienen en gran consideración(…)sería interesante que fijáramos la atención en una serie de detalles que explican su perfecto funcionamiento y la razón de su supervivencia a lo largo de los tiempos. En primer lugar, el Tribunal no sólo tiene autoridad sobre una acequia, sino sobre el conjunto de las mismas; en segundo lugar, sus síndicos han sido elegidos democráticamente de entre los miembros regantes de su respectiva comunidad; es decir, no se trata de una autoridad superior la que impone los jueces, sino las bases las que eligen el juez para que les juzgue, por lo que siempre se busca a los miembros más honestos y justos en cumplir con su deber. Finalmente, y como pone de relieve V. Giner Boira, no son sus miembros personas legas en derecho, pues, si bien es cierto que no son personas de formación jurídica, no son desconocedores del derecho que han de aplicar, basado en unas ordenanzas que dominan a la perfección y que constituyen el corpus jurídico por el que se rige cada una de las Comunidades de las Acequias (sus turnos de riego, las obligaciones de limpieza de canales y acequias, pago de aportaciones para gastos generales de la Comunidad,...). Todo ello explica su autoridad moral, su pervivencia, el respeto que se tiene a sus sentencias, siempre acatadas hasta el punto de que no ha sido nunca necesario acudir a la jurisdicción ordinaria para el cumplimiento de las mismas. Incluso, se ha dado el caso de ser denunciado ante el Tribunal algún síndico miembro del mismo, y éste, con la mayor naturalidad, se ha desprovisto de su blusón de huertano, que viste con gran dignidad, cual toga de magistrado, y se ha colocado en el lugar de los acusados para esperar la deliberación y sentencia y, acto seguido, ha vuelto a su lugar en el Tribunal para proseguir el orden del día.

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El Tribunal de las Aguas, en 2006
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El Tribunal de las Aguas a principios del XX
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jueves, 7 de diciembre de 2017

"Cuento de Navidad/ El grillo del hogar", de Charles Dickens.

Cuento de Navidad”/” El grillo del hogar”, Charles Dickens, Biblioteca Básica Salvat, libro RTV 52, prólogo de Miguel Delibes, Madrid 1970.

Comencé este año 2017 que ya se va acabando, con la lectura de este libro de la Colección Biblioteca Básica Salvat de libros RTV. Lo elegí como lectura al constatar que  el prólogo se debía a Delibes, el autor vallisoletano. Un espléndido prólogo que  nos  sitúa en  el lugar,  en la época y las circunstancias particulares del relato, pero, principalmente, te habla y explica quién fue su autor, Dickens,  del que nos dice Delibes  : “fue uno de los primeros  novelistas –protesta, el cual, entre el humor y la ternura, denuncia abusos, ataca a organismos e instituciones y fustiga, en fin, sin piedad los sistemas que prevalecen en cárceles, orfanatos, educación, administración de justicia, etc. … humanista, ser bueno y sensible, tiene fe en la política de los retoques; no aspira a remover los cimientos sobre los que descansa el espléndido aislamiento inglés…novelista de raza: agudeza para ahondar en el alma humana, facultad de desdoblamiento (es Dickens, seguramente, uno de los novelistas de todos los tiempos que más rica y variada galería de tipos humanos nos ha legado) y un personal sentido de la ambientación que hace que una página de este autor sea fácilmente identificable por un lector de mínima cultura”.
Las dos obras de que consta el libro son narraciones cortas. La primera de ellas,” Cuento de Navidad” es muy conocida. Yo no la tenía leída pero si vista en una película en versión para niños, con, desde luego, sustanciales cambios en cuanto a la caracterización de los personajes protagonistas de la historia como a la ambientación, pero no en su fondo argumental que es la reconversión a su estado original de alma buena y generosa , de un ser  ahora   deshumanizado , avaro y egoísta; reconversión inspirada por el espíritu de la Navidad, ese “estado de beatitud”, así calificado por Delibes,  “ que provoca en el hombre, inglés o no, la Natividad del Señor,  espíritu de reconciliación, de generosidad, de caridad, de ayuda al desvalido, de misericordia, de paz…
Pero ¡quién  mejor que el propio Dickens para  explicar lo que es el Espíritu de la Navidad! Así, reproduzco sus palabras:
“Mucho fue lo que vieron, y lejos adonde fueron, así como varios los hogares que visitaron, pero todo acabó felizmente. El espíritu se quedaba algún tiempo en la cabecera del lecho de los enfermos y ellos se sentían alegres; a los que estaban en tierras extrañas, él los acercaba a la patria; a los que combatían, les daba confianza en un mejor futuro; a los pobres, les concedía la ilusión de la riqueza. En los asilos, hospitales, prisiones, en todo refugio de la miseria donde el hombre, envanecido con su brevísima autoridad, no hubiese hecho cerrar la puerta y dejado fuera al espíritu, dejó su bendición y enseñó a Scrooge sus preceptos.” (pág. 73)



En cuanto a la segunda de las narraciones,El grillo del hogar” (Cuento de hadas doméstico) estuve a punto de no acabar su lectura debido a los elementos mágicos descritos en la introducción de la historia que me hicieron suponer que tal vez me hallase ante , tal como señala el subtítulo, un cuento de hadas. Y no porque no me gusten los cuentos de hadas, aquéllos que en mí ya lejanísimos años de la niñez y adolescencia me ilusionaron tanto, no fue esa la razón, sino que buscaba algo desenfadado pero con fondo. Justamente lo que finalmente esta lectura me proporcionó. El mensaje o enseñanza es que no hemos de  basar nuestras consideraciones y juicios sobre las apariencias, muchas veces engañosas y cargadas de personales sesgos y la maledicencia de algunos ,  pero casi siempre ajenas y lejanas a la realidad; brillos que ciegan nuestros ojos y entendimiento a la realidad inmediata, la de que un ser bueno y leal, amante de los suyos, del que tenemos infinidad de muestras palpables de ello, de pronto, de la noche a la mañana, sea(lo convirtamos) un ser diametralmente opuesto a lo que lo teníamos. La historia como los personajes son simples y en ella son enaltecidos los valores del hogar cristiano.