martes, 4 de septiembre de 2018

Matar un ruiseñor, de Harper Lee


Matar un ruiseñor, (*)Harper  Lee, edición del Círculo de Lectores por cortesía de Editorial Bruguera, 1961. Título del original inglés, “To kill a mockingbird”. Traducción, Baldomero Porta. Cubierta, Izquierdo.

Tras la lectura y comentario de “Drama en un espejo” recordé  que tengo pendiente de comentar “Matar un ruiseñor”. Ambas obras  abordan  la trascendencia  de la actuación de los  abogados de la Defensa en una causa judicial difícil. 

Es un relato en primera persona contado por la pequeña Scout, niñita de unos ocho o nueve años de edad, a través de cuyas historias y anécdotas  en relación a los orígenes de su parentela, una de las principales y más antiguas  familias de la localidad, sus experiencias en la escuela única estatal,  así como de sus correrías por la vecindad en compañía de su hermano Jem, cuatro años mayor, y de Dill, el amiguito de los veranos, el lector se mete y sitúa en el ambiente social de una localidad provinciana de Alabama, (EEUU). En la que, a pesar de hallarnos, según creo,  en las décadas treinta o cuarenta del siglo XX, hay una marcada discriminación racial y los ciudadanos de color son en realidad, es decir, de facto,  seres considerados como inferiores, incluso humanamente, por la mayoría de las gentes del lugar  . Esta negativa particularidad  es  descrita, con amplitud y fidelidad de detalles,  por  Harper Lee y añade a la novela el valor de ser testimonio  de tan injusta como indigna situación a la que unos seres humanos se ven sometidos por sus congéneres. Congéneres, además, que se creen y dicen “cristianos”.

Pero para mí lo que más me ha gustado de esta novela es la personificación en “Atticus Finch”,  del ser noble, honesto, cabal, persona de profundos y arraigados principios cristianos que los practica, conocedor de que todos los seres humanos somos iguales, criaturas de Dios y para Dios, que hay que hacer el bien sin mirar a quien, buen y ejemplar padre de familia que cuida y alimenta a su prole física y espiritualmente para que en el futuro sean “personas” y también “ciudadanos”, pero ciudadanos justos, capaces de formar y hasta luchar por una sociedad plural en la que todos indistintamente de su credo, color de piel o ideología política puedan vivir en paz, verdad y justicia. ¡Qué tres grandes conceptos!

Lectura, en suma,  con la que disfruté y recomiendo.
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(*)A pesar que desde hace muchos años tengo  este libro, aún no lo había leído. Una reseña compartida por Guimeraes ,en Goople+ , en lengua portuguesa, me indujo a ello.    
Basada en esta novela hay una película, con el mismo título ” Matar a un ruiseñor”, protagonizada por Gregory Peck. ¡Espléndida!. Recomiendo leer el amplio comentario en Wikipedia enlazado al título.
Libro y película tuvieron amplio e inmediato éxito.

jueves, 30 de agosto de 2018

“Drama en un espejo”, Marcel Haedrich,



Drama en un espejo”(*), Marcel Haedrich,(1) Círculo de Lectores por cortesía de Editorial Plaza y Jané, título del original francés, “Drame dans un miroir”. Traducción de Domingo Pruna.
Aunque lo leí en un día, su comentario me ha llevado unos cuantos  y ello pese a ser  una segunda lectura y un libro de sólo 170 páginas, de grandes caracteres tipográficos y grandes espacios vacíos entre los párrafos y los capítulos.

Cuando lo leí por  primera vez,  hace unos veinte años, entonces  lo que más me impactó fue  la  semejanza entre  los trágicos triángulos amorosos  protagonizados por  seres de apariencia  tan distinta  dado sus medios económicos, su educación, o el ambiente  debido a su distinta extracción social;  pero, en definitiva,  idénticos en su naturaleza ...Seres  humanos,  individuos que aman, odian, sufren, desean, sueñan,…tanto si eres un acaudalado y prestigioso abogado, como si una vulgar obrera de fábrica.

 En esta ocasión, sin embargo, llamó más mi atención la radiografía del mundo de la justicia,(2) en la Francia de los años 50 del pasado siglo XX,  tan espléndidamente expuesta a través de la trama argumental, pero, primordialmente, por su semejanza, según creo, con el de la España actual, siglo XXI. Mundo descrito en esta novela, y definido por Haedrich a  través de uno de sus principales protagonista, el joven abogado Pierre-Ange,  en carta dirigida a su madre, con la siguiente concluyente afirmación. “La justicia es verdaderamente una máquina espantosa”  (pág.76.)(3) Creencia  ampliamente demostrada por los hechos allí narrados, basados en la realidad. Porque la historia,(4) según advierte el autor, se la  contó un redactor del “Parisien libéré”, Alex Ancel,  a quien, en justo reconocimiento, va  dedicado  el libro, y también le proporcionó la documentación judicial.  A Marcel Haedrich, que fue durante algunos años director de redacción de la Revista “Marie Claire”, le corresponde el   gran mérito de saber contar con sutileza  tan escabrosa crónica real, protagonizada por tan sórdidos personajes, unos de “arriba”(clase social alta), y otros de “abajo”(clase trabajadora), pero todos ellos , no debemos olvidar , animados por parecidos bajos instintos y desenfrenos personales.

La novela tiene   dos partes, la  primera “El Sumario”   comprensiva  tanto de la descripción del suceso,  de los trámites y  atestados policíacos como de la personalidad y del entorno socio-económico en el que se desenvuelven  sus seis   protagonistas principales, el trío Larnier, Eponime, Hagoline, de clase baja; y el trío Pierre- Ange, Florence, Lamorcière, de clase alta.    Esta parte de la novela  se cierra con la   exposición de las conclusiones de las  investigaciones judiciales plasmadas por el juez  instructor, un juez que según recomendación del  oficial del juzgado hay que “dejarle hablar…”, “El juez se escucha a sí mismo”(p. 85), “Un imbécil…Una máquina de registrar… No había intentado comprender el drama, sacar a flote su miserable verdad. Se preocupó solamente de volver a escribir, en francés más  correcto- ¡más elegante!- , el informe del comisario…Y se sentía sumamente feliz cuando podía añadir un hecho nuevo…” (p.89). En  resumen,  para este inicuo juez,  los acusados si pobres, como en este caso, no significaban nada, eran  sólo elementos de escaso interés de “un expediente que nadie iría a desmenuzar para ver si había sido convenientemente instruido”. ¡Qué parecido, - me digo yo - con la realidad de este país, España! 


La segunda parte, como por el título “El proceso”,  se infiere, corresponde al relato del juicio y al desenlace final  de la novela.  Para mí,  la de mayor valor pues en ella son contados, con sencillez y  múltiples detalles, la obra de teatro bufo que, en definitiva, puede llegar a ser “un juicio”, una burda escenificación de la realidad,  en la que no se busca la verdad, ni aplicar justicia en sentido de equidad, equilibrio, proporción. No, eso, ni hablar. Ni por parte del juez, ni del fiscal, ni de los llamados abogados de la defensa, quienes impulsados bien por mantener su prestigio profesional, o por los honorarios a percibir, “preparan”, es decir “montan” un guión e instruyen a su “defendido” para  la representación de un papel . Su objetivo es ganar el pleito, seres, sin duda,  sin conciencia ni tampoco profesionalidad.

En fin, nos libre Dios de tener que acudir a esa máquina espantosa, tan bien descrita en esta singular novela.

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(*)Novela llevada al cine por el director estadounidense Richard Fleischer bajo el título de “Una grieta en el espejo”,  con  Orson Welles, Juliette Gréco,  y Bradford Dillman como actores principales. 

(1) Marcel Haedrich, fue  un afamado escritor, periodista y cronista de radio francés, creador de numerosos ensayos, biografías, novelas y artículos periodísticos, director de redacción de Marie Claire durante algunos años.  

Resultado de imagen de Justicia imágenes (2) “Justicia” con inicial mayúscula, entendida como lo justo y proporcional. Que simbólicamente es representada por una noble dama ciega, con una equilibrada balanza en una de sus manos y en la otra una espada boca abajo, que nos recuerda, no obstante, la existencia de la espada y, asimismo, la cita evangélica “Guarda tu espada, porque al que mata con espada, con espada lo matarán” (Mateo, 26,52).

(3) Cuestión de fondo y su transcendencia: la espantosa maquinaria de la justicia en la Francia de mediados del siglo XX, y su semejanza con la mal llamada justicia,  que percibo se está practicando en este país, España. Cuyos principales responsables son los jueces, sin duda, pero también y en buena proporción  de los llamados profesionales del Derecho, los abogados. Muchos de los cuales sólo ven en el ejercicio de su profesión un medio económico. Lo que prima en ellos es la obtención de ganancias fáciles, es decir, sus honorarios. Lo que cobrarán, bien directamente del cliente, bien mediante el logro de la condena con costas.  Con manifiesta, al menos así lo creo y estimo, falta de Ética (moral, conciencia). Y que, desafortunadamente, prolifera y tiene en las numerosas causas de divorcio y/o separación tan en auge en esta España de mis amores y desamores, con niños de por medio, multiplicidad de escandalosos males ejemplos. En los que los abogados de ambos cónyuges o ex cónyuges actúan guiados exclusivamente por la percepción de honorarios, y, con este fin, alargan indefinidamente las causas judiciales ya existentes, o entablan nuevas demandas, instan  recursos y solicitud de modificaciones, a sabiendas que no tienen posibilidad alguna de prosperar y  sí, muchas,  de empeorar la situación.  Y asimismo, como en la novela de Haedrich, a espaldas de sus respectivos clientes,  llegan a acuerdos  extrajudiciales, probablemente perjudiciales para ambas partes, las teóricamente por ellos defendidas, pero de interés para su prestigio profesional, o para, de común acuerdo, alargar indefinidamente la causa y sea ésta una corriente continua de dinero para ambos “profesionales”.
Pienso que quienes hayan tenido la desgracia de acudir a los tribunales de justicia tienen semejante o parecida mal experiencia a la por mí más arriba señalada. ¡Mal asunto!

(4) Como antes ya señalo, no es ficción, sino realidad pura y dura.  Muy  dura, por cierto; y desde muy variados aspectos, tanto en la parte del Sumario, la primera, en la que se nos habla del qué, quiénes y cómo, o sea del horrendo crimen  cometido, meollo de la trama argumental,  cuyos implicados en su autoría junto con sus particularidades y  circunstancias personales y  del entorno social y económico, son descritos a través  de los atestados policíacos fruto de la investigación criminal llevada a cabo por un inspector y un comisario de policía, y del escrito del juez instructor. En esta parte primera, El Sumario, dado la sordidez del relato pensé en interrumpir la lectura, pero el recuerdo  que conservaba del final del libro me llevó a continuar y creo que mereció la pena, pues muchas son las enseñanzas y  las reflexiones a las que esta novela me han guiado. Y en modo especial la parte segunda “El proceso”.


martes, 14 de agosto de 2018

Las señoritas de Concarneau, por Georges Simenon,

El título de la obra original, en francés, "Les demoiselles de Concarneau" 1950, Librairie Gallimard, traducción de José María Sanromá, editada en castellano por Luis de Caralt Editor, 1975, Colección "Las novelas de Simenon",núm. 39. 

Como otros libros leídos de este mismo autor, desde las primeras páginas te "enganchas" con él. Se lee con avidez, buscando el desenlace final. Final que suele ser  coherente  con el ambiente descrito y la psicología o manera de ser de sus protagonistas.

A pesar del título, estimo  que hay un protagonista  que es Jules Guérec,  patrón de un barco atunero. Un buen y sencillo hombre muy determinado por su condición de ser el más pequeño y único varón de una familia pudiente del lugar.
Tiene tres hermanas mayores; dos de ellas solteronas. La más cercana en edad resulta, además, ser una fémina dominante. ¡Bastante dominante!


En la novela a modo de paisaje de fondo vienen reflejados los problemas de los pescadores, los de sus familias y los de la colectividad que vive en una zona en que la mayoría de sus habitantes dependen o viven de las actividades relacionadas con el  mar. Guérec y su familia son propietarios de dos barcos pesqueros que salen a faenar y que simultanean la pesca del atún con la de bajura.


Quiero resaltar que me resultó especialmente grata la caracterización que hace Simenon de Guérec  a quien describe como un buen patrón (amo) del barco pesquero,   conocedor agudo de su trabajo con buen ojo para la localización de los bancos de pesca, que se relaciona con sus hombres como uno más de la plantilla,   y es  justo a la hora del reparto proporcional de las ganancias. Estas características, unidas a la cualidad de disfrutar de la belleza de las cosas sencillas me hizo simpatizar con el protagonista. Individuo que se sabe afortunado en relación a sus conciudadanos, porque ha nacido en una casa y familia con medios económicos suficientes, y desconoce el hambre y el frío.  Realidad la suya bien distinta  de la mayoría de los que le rodean. Circunstancias todas de las que tiene conciencia y las aprecia como "graciosas", regalos, dones, pues no ha hecho mérito alguno para su posesión. Le han venido dadas, “caídas del Cielo.  A Jules Guérec esta reflexión  le impulsa a la conmiseración por aquellos de  su alrededor que  no son tan afortunados como él. Y por el contrario parecen "marcadas”, para recibir males y desgracias también caídas del cielo.

Estas pinceladas tan bonitas acerca de mi apreciación personal del personaje protagonista no deben ser guía de que nos encontramos ante una historia hermosa con un bello final. No, que va. Esta novela, como casi todas las novelas que hasta ahora he leído de Simenon,  es expresión cruda de la dualidad de la naturaleza humana. Vasos de barro, unos para honra y otros para deshonra.

El atestado del gendarme, por George Simenon

Título de la obra original: "Le rapport du gendarme", 1951, Librairie Gallimard, traducción de Julio Gómez de la Serna, Colección Las Novelas de Simenon, Luis de Caralt Editor, 1974.
Libro que se lee con mucho interés desde el principio hasta el fin.  Espléndida muestra de la minuciosidad y el detalle con que George Simenon  describe la vida cotidiana de sus personajes, así como su trasfondo psicológico e íntimo.

 Etienne Roy y su mujer, Joséphine Roy, son los sórdidos personajes protagonistas de esta novela, cuya trama y especialmente su final no me gustó. Considero que una de las grandes  ventajas de la ficción sobre la realidad es que el autor puede construirla, es decir, crearla a su gusto. Y a mí, particularmente, los desenlaces de "los  culebrones"(1), con final feliz, son los que  me agradan. En este género literario, a sus protagonistas que son personajes  agraciados física y moralmente,  casi siempre se les reserva  un buen final, en el que una vez resueltos los entuertos y malentendidos de la trama novelesca, viven en paz y amor rodeados de los que quieren y les quieren. Bonito, ¿verdad? 

Pues en esta novela de Simenon tenemos  todo lo contrario de lo antes por mí deseado. El escenario por él  escogido para mostrar   las posturas hipócritas de una sociedad es una pequeña población rural, en la que todos se conocen, no sólo ellos, sino  toda su genealogía, clasificados según la distinta posición socioeconómica del  clan familiar al que pertenecen. Pero también son de dominio público los episodios  del  pasado, algunos, ciertamente, algo oscuros. Un mundo, en resumen, muy estrecho en el que  se  está  pendiente de lo que es, hace, tiene o deja de tener  el  prójimo. Relaciones malsanas que se dan  entre los miembros de una sociedad cualquiera, pero  que  en las comunidades pequeñas pueden traer malignas consecuencias, aparte de enrarecer en demasía la convivencia del grupo.


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(1) Culebrones:La telenovela (llamada en algunos lugares teleserie o telecomedia) es un género televisivo, producido originalmente en varios países de América Latina, que cuenta una historia no necesariamente realista y generalmente de argumento melodramático a lo largo de varios capítulos y que normalmente tiene un final feliz para los protagonistas.

lunes, 13 de agosto de 2018

Las Sandalias del Pescador, Morris( I) West.


Las Sandalias del Pescador, Morris West. Edición condensada para Reader’s Digest-Biblioteca de Selecciones, 1964. Versión española de Luis Zalamea. Ilustraciones de Giorgio De Gaspari. Título del original: “ The Shoes of the Fisherman

Meses atrás cogí  empezada en la televisión  la película basada en la novela del mismo nombre, dirigida por Michael Anderson, con Anthony Quinn, Laurence Olivier, Oskar Werner, David Janssen , y Vittorio De Sica, entre los  actores más afamados del  reparto. Película  que tuvo mucho éxito en su momento, mediados los 60 del pasado siglo, dada la calidad de sus muchos componentes – la trama, los actores, el guión y la dirección. Con el mérito adicional, entiendo, que llevó al gran público el contenido de un libro con materia de fondo poco atractiva como  la  allí planteada de la necesidad de un profundo debate de ideas entre las dignidades eclesiásticas conducentes a la renovación mediante  la “actualización” de la  Iglesia Católica, con el fin de continuar  de manera efectiva con  su principal cometido  de orientar a los seres humanos en el conocimiento de Dios . Porque tanto la novela como  la película, ambas, fueron previas a la renovación y actualización de la Iglesia fruto del Concilio Vaticano II,(1) convocado por el Papa Juan XXIII en 1962 y clausurado por el Papa Paulo VI en 1965,  que trató de la Iglesia, de la Revelación, de  la Liturgia, de la libertad religiosa, etc. , y recordó, asimismo,  la llamada universal( de todos) a la santidad.”

 “Las Sandalias del Pescador”, con “Los bufones de Dios”, “Lázaro” y “Eminencia” forman, según he leído, una  tetralogía dedicada por Morris West (2) a la Universal Iglesia Católica y a sus miembros, los creyentes de Fe Cristiana.(3) De las cuales , “Las Sandalias del Pescador”, y “Eminencia” han sido calificadas de   proféticas porque en ellas, respectivamente, West anticipaba la elección de un papa eslavo y de un papa argentino para ocupar la Silla de Pedro como vicario de Jesucristo.

Para mí, no obstante, tras su lectura considero a “Las Sandalias del Pescador” como su particular contribución(la de West) a  la Universal Iglesia de Cristo,  cuyos miembros, todos, deben (estamos obligados) a   concurrir para su mayor perfección. Y que guiado por esta transcendental razón  escribió esta novela cuyo escenario es el Vaticano, sede de la Iglesia Católica, en Roma, la Ciudad Eterna, y sus protagonistas principales las más altas jerarquías eclesiásticas (-El Papa, cardenales, obispos, teólogos -), o sea, los  principales mediadores entre Dios y la humana criatura. Pero, a la postre, sacerdotes del Altísimo, de distintas categorías y órdenes eclesiásticas, asociados por Jesucristo, como servidores suyos en su función salvadora, tal como hizo (hiciera) con Simón-Pedro cuando le dijo:
“No temas; en adelante vas a ser pescador de hombres”.  Sacerdote según orden de Melquisedec, Justicia y paz, sacerdote para siempre. Sacerdocio instituido en virtud de un poder de vida indestructible, porque en misión espiritual se da testimonio de Dios y mediante el cual la criatura humana se acerca a Dios, su Creador.

 Mientras lo leía, muchas veces, recordé “El Abogado del diablo”, novela en la que también se aborda el tema de la función sacerdotal a través  de  cuatro personajes de  distinto rango eclesial: un cardenal, un obispo, un teólogo-estudioso  y un rústico cura de pueblo. E igualmente hay  una poderosa y rica condesa, un homosexual, y un  creyente de fe judía. La novela termina resaltando que Jesucristo creó obispos, o sea, pastores, pero no cardenales, príncipes de la Iglesia y sucesores naturales a la silla de San Pedro.
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(2) Morris West
(3) Fe cristiana, Del blog “Teología sin censura”, de José María Castillo, he seleccionado de la entrada de fecha 1.09.10, el párrafo más adelante detallado, por entenderlo  muy pedagógico :
“…para comprender la fe cristiana, tenemos que empezar por la fe de Jesús y la fe en Jesús. La fe, que es "confianza", "fidelidad", que no se queda en meras "creencias" intelectuales, sino que es la entrega a Jesús, que produce en nosotros las "convicciones" más profundas y determinantes de nuestra vida. Una convicción se define por el hecho de que orientamos nuestro comportamiento conforme a ella. El que está convencido de que tiene que hacer una cosa, la hace. Y si no la hace, es que no existe la convicción. Creer en Jesús, creer en el Evangelio, es estar convencido de que tenemos que vivir como vivió Jesús: Es decir, tenemos que vivir los valores que enseñó Jesús. Y rechazar lo que sabemos rechazó Jesús. “



“El hombre de los círculos azules”, de “Fred Vargas”


“El hombre de los círculos azules”, de “Fred Vargas”, seudónimo de Fréderique Audoin-Rouzeau, Ed. Siruela, Colección Nuevos Tiempos Policíaca, 5ª edición, enero 2018, traducción del francés de Helena del Amo. Título original: “L’homme aux cercles bleus”.
La autora ha sido galardonada con  el Premio Princesa de Asturias 2018, francesa, nacida en 1957, arqueóloga de formación, y con una hermana gemela, Joëlle, una pintora conocida como Jo Vargas. Ambos seudónimos, curiosamente, hacen referencia al personaje de María Vargas, interpretado por Ava Gardner en la película «La condesa descalza».
“El hombre de los círculos azueles”, se publicó en 1991 y es la primera de las obras que Fred Vargas ha dedicado al comisario Adamsberg. Novela policíaca con situaciones y personajes algo fantasiosos, quizás hasta  irreales, pero  capaces, en conjunto, de despertar el interés  desde las primeras páginas y mantenerlo  hasta el final.  Una enrevesada trama  con un final fuera de lo esperado.  Hay, sin duda, bastante fantasía y a veces hasta situaciones y personajes algo rebuscados, pero no así, considero, el personaje del comisario protagonista, Adamsberg, (*) persona muy intuitiva, dotada de un particular olfato para oler al malvado. Intuición por la que se deja guiar y ésta le lleva al éxito en sus pesquisas. En contraste con este tipo de análisis intuitivo tenemos el del inspector  Danglard, racional y metódico. Otro de los grandes aciertos de esta trama, según creo, es la motivación que ha guiado al criminal a la consecución de sus crímenes.
Me gustó.

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(*)Detallo los otros títulos de la Serie del Comisario Adamsberg

L'Homme aux cercles bleus, 1991
L'Homme à l'envers, 1999
Les Quatre Fleuves, 2000
Pars vite et reviens tard, 2001
Coule la Seine, 2002
Sous les vents de Neptune, 2004
Dans les bois éternels, 2006
Dans Un lieu incertain, 2008
Le Marchand d'éponges, 2010
L'Armée furieuse, 2011
Temps glaciaires, 2015
Quand sort la recluse, 2017
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sábado, 21 de julio de 2018

La colmena, de Camilo José Cela

 La edición caída en mis manos corresponde a  la Editorial HMB, 1983 en edición especial para la Caja de Ahorros de Cataluña, cubierta de Izquierdo, fotografía Unipress.

En la página 202 de las 333 de que consta el libro decidí no continuar con su lectura. Muchos, demasiados personajes y además nada atractivos y aún menos las situaciones por estos protagonizadas. Supongo que lo de la colmena será por los muchos zánganos allí descritos, pero percibí pocas obreras.Lo único que hasta ahora he leído de este autor es esta novela que no me ha gustado nada.

Camilo José Cela fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1989 y con el Cervantes en 1995.