Las páginas que he ido leyendo y comentando en este blog —las de Artís Gener, Fontserè, Bartra, Plà, y tantos otros— revelan una verdad incómoda: Europa, cuando se siente desbordada, suspende su ética. Lo hizo en 1939 con los exiliados españoles pobres confinados en playas heladas de Francia. Y hoy, en Ceuta, vuelve a hacerlo con los migrantes empujados por un régimen autocrático que utiliza a sus ciudadanos como herramienta de presión. Este comentario busca trazar ese puente, esa rima moral entre dos tragedias separadas por ochenta años.
De los exiliados españoles en Francia a los migrantes en
Ceuta
Las lecturas que he ido
comentando en este blog —La diáspora republicana de Avel lí Artís Gener,
los testimonios de Carles Fontserè, la lírica amarga de Agustí Bartra,
las observaciones de Josep Plà— conforman un mosaico de dolor, abandono
y humillación. Los campos de Argelès, Bram, Saint Cyprien, Colliure y Prats de
Molló aparecen una y otra vez como escenarios de degradación humana: playas sin
agua potable, barracones improvisados, guardianes coloniales, frío, hambre,
silencio institucional. Y lo más inquietante es que esa estructura moral —ese
modo de tratar al vulnerable como problema, como estorbo, como mercancía— ha
sobrevivido intacta hasta hoy.
1. Dos éxodos distintos, una misma lógica de abuso
Los españoles que cruzaron la
frontera en 1939 eran exiliados políticos, derrotados en una guerra civil, y
muchos de ellos perseguidos por el régimen de Franco. Francia era un país
democrático, gobernado por un Frente Popular que se proclamaba defensor de los
derechos humanos. Y, aun así, los encerró en playas heladas, los convirtió en
mano de obra forzosa, los clasificó según su utilidad, los silenció.
Hoy, quienes llegan a Ceuta no
huyen de una guerra civil española, pero sí de un país emergente con un régimen
corrupto y autocrático, que utiliza la pobreza como herramienta de control y la
migración como arma diplomática. La diferencia de contexto no altera la
estructura del abuso: cuerpos vulnerables sometidos a improvisación, abandono,
violencia y silencio.
2. Responsabilidades cruzadas: Marruecos empuja, España
improvisa
En 1939, Francia fue responsable directa de la degradación
de los refugiados españoles. Hoy, la responsabilidad es compartida:
Marruecos
• Permite o
incentiva, avalanchas migratorias cuando quiere presionar a España o a la UE.
• Abandona a
su población más vulnerable.
• Mantiene un
régimen que restringe libertades y utiliza la miseria como herramienta
política.
España
• Trata a
Ceuta como un territorio de sacrificio.
• Reacciona
tarde, improvisa recursos, oculta cifras.
• Normaliza el
chantaje marroquí.
• No protege
adecuadamente a los ceutíes, que viven en una frontera caliente sin apoyo
suficiente.
La combinación es letal: un régimen que empuja y un Estado
que no protege.
3. Los muertos: ayer y hoy, el silencio como política
En los campos franceses murieron miles de españoles por
frío, hambre, enfermedades y negligencia. Hoy, en torno a Ceuta, más de cien
muertos —ahogados, aplastados, desaparecidos— se han convertido en una cifra
incómoda que apenas aparece en los discursos oficiales.
La historia rima: cuando los muertos son pobres, cuando no
votan, cuando no tienen voz, los Estados callan.
4. Los ceutíes: los olvidados del presente
Si los refugiados españoles fueron los olvidados de 1939,
los ceutíes son los olvidados de 2026. Ciudadanos españoles que viven entre la
presión migratoria, la inseguridad y la indiferencia del Gobierno central.
Ceuta es España, pero se trata como si fuera un territorio prescindible.
5. Europa: la ética suspendida
Las entradas previas de este blog muestran que Europa,
cuando se siente amenazada, suspende su ética. Ayer fueron los republicanos
españoles. Hoy son los migrantes pobres y los ceutíes que los reciben.
6. Seguidamente detallo las distintas entradas citadas en
este comentario :
• Artís
Gener:
o La diáspora
republicana (Campos de concentración)
https://silvialeyendo.blogspot.com/2008/03/la-diaspora-republicana-por-avel-li.html
o La diáspora
republicana (I y II)
https://silvialeyendo.blogspot.com/2008/03/la-dispora-republicana-de-avel-l-arts_05.html
o La diáspora
republicana (III)
https://silvialeyendo.blogspot.com/2008/03/la-dispora-republicana-iii.html
o Los
perdedores de todas las guerras (IV)
https://silvialeyendo.blogspot.com/2008/03/la-diaspora-republicana-los-perdedores.html
• Carles
Fontserè: Un exiliado de tercera
https://silvialeyendo.blogspot.com/2015/09/un-exiliado-de-tercera-carles-fontsere.html
• Agustí
Bartra: Cristo de 200.000 brazos (Campo de Argelès)
https://silvialeyendo.blogspot.com/2019/07/cristo-de-200000-brazoscampo-de-argeles.html
• Josep
Plà: Un viaje frustrado / Contrabando
https://silvialeyendo.blogspot.com/2008/03/leyendo-josep-pl-junio-2005.html
• El cáliz
de cristal (Testimonios del ayer)
https://silvialeyendo.blogspot.com/2022/09/el-caliz-de-cristal-testimonios-del.html
Todas estas entradas, juntas, forman un mapa de cómo Europa
ha tratado —y sigue tratando— a los vulnerables.
Conclusión
La historia no se repite
exactamente, pero rima con una precisión que avergüenza. Los exiliados
españoles pobres fueron tratados como apestados por una Francia que se
proclamaba humanista. La avalancha de migrantes sobre Ceuta es utilizada como
arma política por un régimen autocrático y recibida con improvisación por una
España gobernada por un gobierno progresista que no protege a su propia
frontera. Los ceutíes viven en una tensión que nadie quiere mirar. Europa sigue
suspendiendo su ética cuando el vulnerable molesta. Las vergüenzas se repiten.
Y Ceuta, hoy, es un espejo de Argelès.



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