“La Regenta”, Leopoldo Enrique
García-Alas y Ureña, conocido como Leopoldo Alas o “Clarín”.(1) Colección Millenium X Aniversario-El Mundo,
num.63, Unidad Editorial. Prólogo de Leopoldo Alas, sobrino bisnieto del
escritor.
La Regenta fue la primera novela de Clarín,
publicada en dos tomos entre 1884 y 1885. Está considerada su obra maestra y
una de las cumbres del realismo español del siglo XIX. Basada en ella hay una
película
homónima dirigida por Gonzalo Suárez y protagonizada por Emma Penella, y también una serie para televisión, dirigida por Fernando Méndez Leite, con Aitana Sánchez-Gijón y Carmelo Gómez como protagonistas.
Hace más de dos meses que la leí.
Al igual que hago con las infusiones, la he dejado reposar, pero a sabiendas de
que, si me descuido, corro el riesgo de que se enfríe. Así que ¡manos a la
obra!
Es una segunda lectura. La
primera hace más de treinta años. Entonces mi interés se centró en el triángulo
de pasiones la Regenta, el Magistral y Mesía. En
esta ocasión, sin embargo, me he sentido atraída por la crítica severa que el
autor hace a la sociedad ovetense que le tocó vivir, o, más bien, sufrir. La
cual disecciona con maestría, a través de la multiplicidad de personajes y sus
particulares historias, los numerosos y muy variados tipos humanos allí
descritos.
Es una extensa a la par que
intensa novela, ambientada en Vetusta, ciudad ficticia que claramente se
identifica con la Oviedo de la época, brindando al lector un minucioso retrato,
en general, de la sociedad española durante la Restauración. Sus personajes
principales son los miembros de la élite y la jerarquía eclesial del lugar.
Bien conocidos por el autor.
Argumento y personajes:
Como antes digo, muchos son los
personajes e historias encerrados en los dos amplios tomos que componen la
novela, centrados alrededor de Ana Ozores.
Y muchos de los cuales se inspiraron en personas y ambientes de la
Oviedo contemporánea a Clarín, lo que favoreció que muchos lectores de la época
intentaran identificar modelos reales tras las figuras de la novela.
La Ana Ozores dibujada por Clarín es un personaje de gran complejidad interior cuya lucha entre deseo, religiosidad, frustración y necesidad de afecto constituye uno de los retratos femeninos más logrados de la literatura española. Se la describe joven y bella,casada sin amor con un hombre mucho mayor que ella, Don Víctor Quintanar, un aragonés bonachón, ex regente de la Audiencia provincial de Vetusta. A la que, pese a la jubilación del marido, se le sigue nombrando por “la Regenta”. Matrimonio sin hijos.
Ana pertenece a una de las más
nobles familias venida a menos de Vetusta, huérfana de madre, criada en un muy particular
ambiente por un padre sui generis. Descrita como apasionada y nerviosa,
con muchas frustraciones y periódicos ataques
histéricos. La atractiva dama sufrirá el asedio amoroso de Álvaro Mesía
y Fermín de Pas, dos figuras relevantes de su entorno social.
El primero, Álvaro Mesía,
un maduro y elegante donjuán, jefe del partido liberal de Vetusta y miembro
destacado del Casino provincial, punto de encuentro de la jet. En la práctica
un cínico mujeriego. Ana Ozores es para él sólo una conquista más en su haber.
Un frívolo y canallesco personaje, encarna la superficialidad, el oportunismo
político y la seducción convertida en instrumento de prestigio social.
Fermín de Pas, el
Magistral, es decir, un canónigo catedralicio, ayudante y suplente del obispo
en la predicación y la confesión. Es dibujado como hombre frío y calculador
egoísta, de complexión fuerte, de unos treinta y largos años. Sus orígenes son
humildes, formación jesuítica. Tiene el don de palabra. Su carrera eclesiástica
aparece condicionada por la ambición social y por la decisiva influencia de su
madre, doña Paula, aunque Clarín, según creo, construye un personaje mucho más complejo que
el mero sacerdote oportunista. Se enamora perdidamente de Ana.
Junto a estas cuatro figuras,
como antes señalo, hay un extenso y variado elenco de personajes, entre los
cuales a mí me han llamado especialmente la caracterización de los Marqueses
de Vegallana y su hijo, en apariencia, señores de alto rango, en la
práctica representantes legítimos de la hipocresía de la élite del lugar. Visitación,
una quiero y no puedo que tiene todo grupo social, al mismo tiempo que una
peligrosa envidiosa correveidile. Petra constituye uno de los personajes
más sombríos y resentidos de la novela, impulsada por la envidia, la
frustración y el deseo de venganza. Frígilis,
un bello personaje, buena y cabal persona, junto con don Cayetano, el
Arcipreste; el obispo y don Pompeyo. Solo cito éstos, pero- repito- la
novela está llena de ricos personajes y de historias que permiten al lector
conocer los conflictos, las virtudes y las lacras de la sociedad ovetense. Por
otra parte, conflictos, virtudes y lacras extrapolables a cualquier otra
sociedad del mundo y de otros tiempos, en los que se conjugan conceptos universales como el amor, la condición femenina, la educación, los principios morales y religiosos, o la sexualidad.
Opinión
Novela con la que he disfrutado
por los conocimientos sobre España y sus gentes en un crucial momento
histórico, pero, básicamente, por considerarla una enriquecedora recopilación
de arquetipos humanos, y su comportamiento en sociedad. Allí están descritos,
con minuciosidad y detalle, los individuos extraídos de la realidad cotidiana.
Característica que la hace universal y eterna con el mérito adicional de la utilización
de la ficción literaria, medio al alcance de muchos, para arrojar luces y
desvelar verdades.
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Leopoldo Enrique García-Alas y Ureña, conocido como Clarín, fue novelista, periodista, crítico literario, jurista y profesor universitario. Figura clave del realismo y naturalismo junto a Galdós. Su obra maestra, La Regenta (1884-1885), es considerada por gran parte de la crítica una de las grandes novelas de la literatura española. Otras obras suyas: “Doña Berta” y “Su único hijo” y célebres cuentos como ¡Adiós, Cordera!. Todas ellas caracterizadas por una profunda crítica social, religiosidad y moralidad. Fueron sus maestros: Cervantes y fray Luis de León. En su faceta periodística, lanzó duras críticas cargadas de ironía contra la clase política de la Restauración; aseguraba que «el crítico que dice la verdad no medra».
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