sábado, 5 de diciembre de 2020

Aventura en Moscú( Pilgrim Cottage), Cecil Roberts.



A
ventura en Moscú, Cecil Roberts. Ediciones Cisne, 1962. Versión de Guillermo Marigó Petit. Portada de Gracia. Título en inglés “Pilgrim Cottage”,1933.

Segunda lectura. La primera fue hace muchos años. (*) Entonces me centré en la comparación de la Rusia soviética, de hace un siglo allí descrita, con la Cuba castrista actual, siglo XXI.  

La trama novelesca es bien  sencilla pero muy condimentada de casualidades y algún que otro personaje peregrino, es decir, insólito. Dos son los principales escenarios: “Pilgrim Cottage”, una casita centenaria en un paraje idílico de la Gran Bretaña; y  el Moscú de los años 20, instaurado ya el régimen soviético tras el triunfo de la Revolución bolchevique. Dos  mundos diametralmente diferentes,  con enormes contrastes entre sí.  Sus protagonistas, Phillip, escritor en ciernes, y Ann, bailarina, son unos jóvenes ingleses que  el  albur les hizo coincidir en Venecia,  en la pensione de Frau Johnson, una vieja alemana, y otra vieja señora, Mistress Cressington, ricachona norteamericana, propició su casamiento y la vuelta a su Inglaterra natal.

Como ya cité, son dos los escenarios principales en los que se desarrolla la novela. El primero, Pilgrim Cottage,(Cabaña del peregrino) , que da nombre a la novela en su versión en lengua inglesa, nos lleva a un apartado rincón del mundo rural británico. En donde la vida de la joven pareja transcurre de modo plácido, entretenido él en su labor de creación literaria, y ella acompañándole. Todo va sobre ruedas hasta que los rigores propios de un avanzado otoño y el invierno se hacen presentes y el alma de la bailarina empieza a echar de menos las luces de las candilejas. 

Pero el mayor acierto y valor de esta novela está, según creo, en la parte que se desarrolla en Rusia, con la descripción del ambiente del Moscú soviético. Le da valor de testimonio, porque describe los momentos críticos de una sociedad en los que la falta de libertad, la precariedad, la miseria, insalubridad y el hambre generalizadas entre la población, junto a las persecuciones políticas, los juicios populares, las condenas a muerte, las delaciones, los comités de barrio, las confiscaciones y expropiaciones de los bienes a burgueses y aristócratas, las libretas de racionamiento, los almacenes y tiendas vacíos porque no había nada qué vender, el negocio que – como siempre- algunos se saben montar en torno a las necesidades y precariedades ajenos,         constituían, en su conjunto, la cotidianidad de aquel país. Panorama agravado por los rigores del frío invernal y por una epidemia de tifus que hacía estragos entre la población. Cuadros, en suma, los allí pintados por el novelista inglés tristes y muy sórdidos.   


(*) Https://silvia-aquellosprimeroslibros.blogspot.com/2010/02/robets.html