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“Chamán”, Noah Gordon. Punto de Lectura, 3ª edición, octubre 2000.Título original: Shaman. Traducción: Elsa Mateo.
Libro de más de ochocientas
páginas. Segundo de la trilogía que Gordon dedicara a la familia de médicos
Cole. Un grueso libro con muchas historias y temáticas entre las que, como es
de esperar, abundan las relacionadas con el ejercicio de la medicina,
especialmente la practicada por lo que llamaríamos un médico rural, remontándonos
a los EEUU del siglo XIX, antes y durante la Guerra de
Secesión, en el Medio Oeste norteamericano, zona compuesta entonces por
grandes extensiones de ricas tierras vírgenes, habitadas por tribus autóctonas;
lugares a los que acudían familias de colonos (gentes de raza blanca) con el
fin de instalarse en ellas. Lugares en los que estaba todo por hacer y configurar.
“Chamán”, título de la novela, según
el Diccionario de la Lengua Española es “persona a la que se supone
dotada de poderes sobrenaturales para sanar a los enfermos, adivinar, invocar a
los espíritus, etc”, y tres son los chamanes intervinientes en esta
novela: Robert Judson Cole, médico británico que huye a los Estados
Unidos por motivos políticos y al cual los indígenas del lugar aclaman como “causo
wabeskiou”(chamán blanco); Makwa-Ikwa (Mujer Oso), chamán de la
tribu sauk, figura crucial, y Robert
Jefferson Cole, hijo de Robert Judson Cole. ¡Un médico sordo!
Coincidió mi lectura de este libro con
los desafortunados sucesos protagonizados por los ICE,
los cuerpos de federales “cazando” migrantes para su deportación, en los
que hubo dos víctimas mortales, ambos ciudadanos estadounidenses de raza
blanca, personas que se atrevieron a mostrar su inconformidad con los métodos y
modos inhumanos empleados por estas mal llamadas fuerzas de seguridad en su
búsqueda de migrantes.
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