miércoles, 27 de julio de 2016

¿Por qué mienten? / La vegetación del Páramo, de Julián Marías

Julián Marías murió a finales del 2005. Desde aquel entonces tenía  el propósito de leer alguna de sus muchas obras.  Propósito que  mantengo, pero  mis últimas lecturas me han guiado a los dos artículos del epígrafe.
Primero de todo es menester recordar, o más bien refrescar la figura de Julián Marías y lo que representó : Fue un hombre de pensamiento,  un prolífico y erudito escritor español, en cuya larga vida le tocó vivir la Guerra Civil, la dictadura de Franco, y, posteriormente,  la Transición y  restauración democrática. Una larga existencia la de este pensador  católico que se distinguió siempre por su lealtad a sus convicciones, las cuales defendió con firmeza  e independientemente de que éstas fueran contrarias a lo tenido por  políticamente correcto de la época o del momento. De cualquier época y momento,  resalto. Defendió siempre la verdad pura y dura. Ello le hizo un personaje incómodo.  

En su biografía( leída en Wikipedia) hallamos suficientes testimonios que lo acreditan. Detallo algunos de los más significativos:
Nació en Valladolid el 17 de junio de 1914(…) En 1931 obtuvo el título de Bachiller, en Ciencias –con Premio Extraordinario– y en Letras, en el Instituto Cardenal Cisneros. Entre 1931 a 1936 cursó Filosofía y Letras (especialidad de Filosofía) con premio de licenciatura en 1939, en la Universidad Complutense de Madrid, en la cual fue discípulo de Ortega y GassetXavier ZubiriJosé GaosManuel García Morente, etc. (…)Lector precoz, formó una biblioteca que le permitiría, con apenas 26 años, escribir una Historia de la filosofía citando textos originales que tomaba de entre sus libros. Aprendió griego … perfeccionó el alemán (…) Su primera publicación de cierta entidad es su participación en el libro Juventud en el mundo antiguo, editado en 1934 (recogía textos de Marías, Carlos Alonso del Real y Manuel Granell) narrando el crucero universitario que en 1933 realizaron estos estudiantes por el mar Mediterráneo, y en el que también participaron Salvador EspriuEnrique Lafuente FerrariLuis Díez del CorralAntonio Rodríguez Huéscar, etc.). Marías obtuvo la licenciatura en junio de 1936. Un mes después estalló la Guerra Civil. Marías se alistó en las filas republicanas, pero por su miopía no se le destinó al frente, quedando en el servicio de traducción, dados sus conocimientos de francés, alemán e inglés, entre otras lenguas. Durante la guerra, participó en revistas como Hora de España. Tras el desastre del Ebro y la rápida ocupación de Cataluña, Marías apoyó la constitución del Consejo Nacional de Defensa propugnado por quien fue maestro en su Facultad Julián Besteiro, así como por José MiajaCipriano Mera y Segismundo Casado en las páginas del ABC republicano, mediante editoriales que aparecieron sin firma. (…)Acabada la guerra fue supuestamente denunciado por uno de sus mejores amigos, Carlos Alonso del Real. La denuncia fue apoyada por un profesor de arqueología, Julio Martínez Santa-Olalla, y contó con el testimonio del novelista Darío Fernández Flórez. Marías pasó unos meses en la cárcel y pudo haber sido fusilado de no ser por la asimismo supuesta intercesión de Salvador Lissarrague NovoaCamilo José CelaManuel Mindán Manero y la familia de Ortega. Quedó vetado por el régimen de Franco y no pudo obtener el doctorado hasta 1951 (su tesis sobre el padre Gratry, presentada en 1942, había sido suspendida). Como en otros muchos casos se le ofreció integrarse en la Universidad, pero rechazó el ofrecimiento por negarse a jurar los Principios Fundamentales del Movimiento. Tampoco pudo publicar en prensa hasta entrados los años cincuenta, y durante mucho tiempo sobrevivió traduciendo libros … 1941 contrajo matrimonio con Dolores Franco Manera (1912–1977)(…), compañera de Marías en la Facultad de Filosofía y Letras, profesora y escritora. Con ella tuvo cinco hijos (…) y tres hijas(…).En ese mismo año publicó su primer libro: Historia de la filosofía(prologado por Zubiri, y en ediciones posteriores con epílogo póstumo de Ortega), (…)A este libro seguirán más de setenta: Marías, que no pudo cumplir su vocación de maestro en España, se volcó en la escritura para suplir esta carencia (…)Católico practicante, Marías participó en las sesiones del Concilio Vaticano II. En 1982 pasó a formar parte del Consejo Internacional Pontificio para la Cultura, creado por Juan Pablo II.(…)Falleció en Madrid el 15 de diciembre de 2005, a la edad de 91 años. El 5 de abril de 2011 se le concedió la distinción a título póstumo de Hijo Adoptivo de la ciudad de Soria, ciudad donde transcurrieron sus últimos veranos y que permaneció presente en los recuerdos del filósofo: «En ella se puede asistir a lo que está pasando en España y gran parte del mundo; y se puede prever lo que podría ser el porvenir si no se renuncia a lo que es inexorablemente la vida humana».

 Fue  autor de numerosos libros, ensayos y artículos periodísticos.  Uno de ellos, “¿Por qué mienten?(ABC, 16-enero-1997), al que tuve acceso a través de la página web aquí enlazada  conoZe.com_Julián Marías.html.,  me llevó a la  lectura de otro artículo suyo  de fecha anterior, sobre la misma temática, titulado ”La vegetación del  páramo”, publicado en 1976, en los periódicos La Vanguardia y El País.  
La idea defendida  por Julián Marías en estos dos escritos  es  que durante el franquismo hubo una buena y extensa producción literaria, iniciada en los primeros años de la dictadura, con espléndida representación.  Argumento  de  fácil demostración con sólo enumerar a los autores junto a sus  respectivas obras en dicho periodo ( 1940 al 1975).  Esta evidencia, no obstante,  se niega, y con mayor énfasis –señala Marías-  desde el año 1956. A partir de entonces, de modo creciente,  ante la pasividad de los muchos, unos por ignorancia y otros con plena conciencia, la falsedad  no sólo se instala, sino que de modo pertinaz y contundente se promueve.
 A pesar de reproducir (copiar y pegar), seguidamente, algunos de los párrafos que entiendo más significativos de los dos trabajos ya citados del insigne filósofo  español,   recomiendo, encarecidamente, su lectura íntegra. Ambos artículos son reproducidos en el blog “Desde mi barricada, Letras Hispánicas, http://barricadaletrahispanic.blogspot.com.es/2012/04/la-vegetacion-del-paramo-julian-marias.html.
Empiezo por el más antiguo, “La vegetación del páramo” ,1976, que resalto fue publicado pocos meses después de la muerte del dictador, en su cama, un 20 de noviembre de 1975.
 “Se trata —no hay que decirlo— del famoso “páramo cultural” español de los últimos decenios. La imagen ha sido moneda corriente desde poco después de la guerra civil. Primero circuló fuera de España; se suponía que en ella no quedaban más que “curas y militares”, y ni rastro de vida intelectual, refugiada en la emigración (…) ¿Cómo es posible que pueda usarse —y prosperar— la imagen del “páramo”? Los jóvenes tienen ante los ojos, sobre todo, las instituciones en las cuales estudian, a las cuales tienen acceso (…) Se les ha dicho además, incansablemente, que no han tenido maestros( … )Se ha tratado de inculcar en sus mentes la idea de que solo en los últimos años —a lo sumo desde 1956— ha habido intentos de resistencia a la falta de libertad, de afirmación de las opiniones discrepantes, de ejercicio de la inteligencia. (…) Todo lo anterior —y, en definitiva, todo durante cuarenta años— ha sido el páramo intelectual de España .La verdad ha sido muy distinta. (…) voy a limitarme a recordar algunos hechos, algunos datos, todos ellos anteriores a la muerte de Ortega a fines de 1955, es decir, en el apogeo del supuesto “páramo”. La guerra civil —en ambas zonas— significó la ruptura de la continuidad, la casi total extinción de la vida intelectual, el dominio de la propaganda, la persecución de la verdad, el triunfo del partidismo. Sin embargo, en la zona republicana, en Valencia y luego en Barcelona, se publicó la revista mensual Hora de España, (…) La noble pluma de Antonio Machado honraba todos los números de la revista, y a su sombra colaboramos muchos que no hemos tenido nunca que avergonzarnos ni arrepentirnos de lo que allí escribimos. No sé si en la otra zona hubo algo comparable —no ha llegado a mi noticia—, pero hay que hacer constar que, terminada la guerra, desde 1940 y durante los dos años de dirección de Dionisio Ridruejo y Pedro Laín Entralgo, Escorial significó un esfuerzo de reanudación de la convivencia intelectual y de los derechos de su ejercicio. Y, en forma ya más independiente, no se olvide lo que fue Leonardo en Barcelona, y desde 1946 Ínsula en Madrid (…). Tres son los elementos que pueden distinguirse en los años posteriores a la guerra: 1) La exclusión de los disidentes por el Estado y las fuerzas políticas que lo respaldaban, su recuperación por el resto de la sociedad. 2) La reanudación de la continuidad intelectual por parte de los grandes escritores. 3) La aparición de otros nuevos, de las generaciones posteriores a la guerra. Tan pronto como fue posible, (…) se empezó a hablar de los escritores emigrados. Mientras la censura proscribía sus obras (…), Ínsula fue el órgano principal de su difusión y comentario. En el Diccionario de Literatura Española de la Revista de Occidente (1949) hablé de Alberti, García Lorca, Salinas, Guillén, Antonio Machado, Azaña, Gómez de la Serna, Casona, José Gaos, y allí aparecían igualmente otros muchos, sin otro criterio que la calidad y la información disponible. Los grandes autores de la generación del 98, de las dos siguientes, empezaron muy pronto a escribir, y una parte esencial de su obra corresponde a los años que estoy recordando. Menéndez Pidal publica Los Españoles en la historia y Los españoles en la literatura —tan independientes, tan contracorriente, que tanto rencor oficial provocaron—; …. Azorín, Españoles en París, Pensando en España, (…). Baroja, en los mismos años, publica sus memorias, (…)Los títulos de Ortega se suceden: Historia como sistema, Ideas y creencias, (… )Zubiri publica Naturaleza, Historia, Dios; Morente, Lecciones preliminares de filosofía y Ensayos; Dámaso Alonso, La poesía de San Juan de la Cruz, (…). García Gómez, después de las Qasidas de Andalucía, (…). Vicente Aleixandre, nada menos que Sombra del Paraíso(…). Gerardo Diego, Alondra de verdad y otros libros de poesía. Miguel Mihura estrena en colaboración Ni pobre ni rico sino todo lo contrario (…). José López Rubio, Alberto, Celos del aire, (…). Fernando Vela publica El grano de pimienta, Circunstancias, Los Estados Unidos entran en la historia. Marañón da una larga serie de libros admirables: Ensayos liberales, (…).¿Y los nuevos? (…), hasta 1941 no empieza ese nuevo brote de pensamiento, narración o poesía. Casi toda la obra poética de Gabriel Celaya es de ese periodo(…). Casi lo mismo podría decirse de Luis Rosales: después de Abril, anterior a la guerra, (…) De Dionisio Ridruejo (…). La obra de Leopoldo Panero, José Luis Hidalgo, Carlos Bousoño, Eugenio de Nora, Blas de Otero, se condensa o al menos se inicia y madura en estos años. Zunzunegui, anterior a la guerra, publica con fecundidad tras ella (…). Pero es Camilo José Cela el que inicia la novela de su generación, a fines de 1942: La familia de Pascual Duarte; (…). Y tras él Ignacio Agustí (*)con Mariona Rebull y El viudo Ríus. Carmen Laforet con Nada. Gironella con La marea y Los cipreses creen en Dios. Miguel Delibes con La sombra del ciprés es alargada, (…). Todavía en ese plazo empiezan a aparecer cuentos de Ignacio Aldecoa (…) del economista y novelista José Luis Sampedro; y Gonzalo Torrente; y el comienzo de la obra teatral de Buero Vallejo, desde Historia de una escalera hasta Irene o el tesoro. ¿Cómo olvidar la obra ingente de Pedro Laín Entralgo, …Menéndez Pelayo, … Enrique Lafuente Ferrari da … ¿Y los innumerables libros de Camón, Juan Antonio Gaya Nuño, Sánchez Cantón, Angulo, María Luisa Caturla, María Elena Gómez Moreno? Añádase la obra de Fernando Chueca, … los estudios de geografía social de Manuel de Terán, los ensayos de patología psicosomática y psicología de Juan Rof Carbalo, y tantas obras originales. Los libros de historia de las ideas de Antonio Tovar, Luis Díez del Corral, José A. Maravall, Enrique Gómez Arboleya, Lapesa, Blecua, Díaz-Plaja… Y la aparición un poco tardía de Aranguren. Y no puedo omitir mi nombre, porque, si no me equivoco, mi Historia de la Filosofía (enero de 1941) fue el primer libro nuevo de autor nuevo, que invocaba la tradición filosófica española anterior a la guerra para seguir adelante con otros libro: …Repare el lector en que esto es una fracción de http://barricadaletrahispanic.blogspot.com.es/2012/04/por-que-mienten-julian-marias.htmllo que se ha publicado en España después de la guerra civil y hasta 1955.
“Reconozco que tengo una aguda sensibilidad para la mentira. (…)me deprime y entristece. Por desgracia, su frecuencia es inquietante, y en personas individuales o grupos ha adquirido un carácter que se podría llamar "profesional": se puede contar con la mentira con la seguridad de que no falte.
La historia es objeto preferente de esa operación…La voluntad de mentir se concentra especialmente en la presentación del pasado cercano y del presente, sobre todo en sus dimensiones intelectuales, culturales en general. Casi todo el mundo considera necesario decir que España, durante cerca de medio siglo –o más– ha sido un desierto, y se ha acuñado la expresión "páramo cultural". Hace veinte años escribí un largo artículo titulado "La vegetación del páramo" (..). Era un recuento fragmentario, sin rebuscas ni propósito exhaustivo, de lo que se había hecho, en medio de grandes dificultades, en esos quince años. Resultaba una larguísima lista, impresionante, de "libros libres", fruto de vocaciones admirables; se veía la continuidad, no interrumpida, de los autores existentes antes del feroz corte de la guerra, y la aparición de promociones nuevas, de sorprendente fecundidad, y en la mayoría de los casos, capaces de innovación e independencia. La vegetación del páramo, concluía yo, es bastante frondosa.…, cada vez que se habla de lo que ha sido la realidad cultural de España después de la guerra civil, se acumulan las mentiras más evidentes, más contrarias a la irrefragable realidad(…)
¿Por qué lo hacen? Tengo una irrefrenable propensión a intentar entender. Hay que distinguir de edades o generaciones. Los jóvenes –y en esta categoría, para estos efectos, son los que no han llegado a los cincuenta años– mienten, diríamos, en nombre de otros. Su motivo principal es la ignorancia: no saben nada, aceptan pasivamente lo que les han dicho y lo repiten como cosa propia.
Hay un curioso grupo, formado por los que empezaron a actuar hacia 1956 –fecha muy significativa–. Tuvieron, ya desde entonces, la voluntad de dar por nulo todo lo que se había hecho antes –es decir, todo lo que se enumeraba en el artículo de que hablo–, para dar la impresión de que con ellos, y sólo con ellos, se iniciaba una resistencia a las presiones oficiales y un intento de independencia.
Finalmente, los decididamente mayores, los que vivieron y escribieron en ese ya lejano periodo, con frecuencia se pliegan a las presiones dominantes, temen ser acusados de complacencia con ellas si afirman y valoran lo que muchos hicieron precisamente para no aceptarlas, pagando por ello el precio necesario. Algunos tuvieron en efecto esa complacencia para buscar una vida más fácil, lo que al fin y al cabo es humano; otros no. Todos contribuyeron a que no se rompiera la continuidad de una cultura que data ya de un siglo largo –y me refiero a la que es "actual", no a la dilatadísima que constituye el patrimonio milenario de todos los que hablan español a ambos lados del Atlántico–.En España, desde hace veinte años, han sucedido muchas cosas, buenas y malas, con evidente predominio de las buenas…. Lo que sigue faltando, y me preocupa extraordinariamente, es el triunfo de la veracidad. La verdad fue, como en todas las guerras, la primera víctima en 1936. Una crisis previa de la veracidad fue la causa últimamente decisiva de la discordia que llevó a la guerra civil; se buscan las causas de su origen, y rarísima vez se piensa en esta. La verdad fue evitada, perseguida durante los decenios siguientes, por el partidismo, la obsesiva politización de los que mantenían su versión interesada de las cosas y los que aspiraban a sustituirla por otra opuesta pero igualmente tendenciosa y deformadora. Esto es comprensible, pero ¿lo es la perduración de tales actitudes cuando se ha cancelado lo que de siniestro ha tenido una larga época, cuando se puede decir la verdad? Es gravísimo que no se haga, que no se quiera usar la libertad para lo que debe ser su finalidad primaria. (…)mentir descalifica al que lo hace, y debe tener la consecuencia inmediata de su desprestigio. Cuando alguien lo hace, los que lo saben deben tomar nota y obrar en consecuencia. Hay que tener en claro a quién se puede estimar, en quién se puede confiar. (…) La proporción es variable según las edades y las regiones españolas, pero el peligro es muy amplio.
Con diversos pretextos, hay gentes dedicadas a lo que llamo la "calumnia de España". Ningún pretexto me parece aceptable para ello; no sólo en nombre de España, sino, todavía antes, en nombre de la verdad. Julián Marías ABC, 16 enero 1997





22 de agosto de 2016: Enlazo con artículo de Julián Marías, publicado por “Labotellademar.com”, Buenos Aires(Argentina), titulado “EL PODER CORRUPTOR DE LA MENTIRA  IMPUNE”, cuyo contenido me parece muy oportuno para los tiempos que nos ha tocado vivir. Tras su lectura reflexiono sobre el gran conocimiento del alma humana del universal escritor. Aquí van unas aseveraciones suyas recogidas en el citado artículo:

“(...) En la actualidad la mentira es demasiado frecuente y demasiado inquietante. No me refiero a los errores, …, sino a la falsedad deliberada, buscada, difundida con grandes recursos, lo cual puede producir una intoxicación de la sociedad, una especie de septicemia que puede poner en peligro la salud colectiva. Se miente a sabiendas, como un programa, como un arma que es sin duda desleal y muy peligrosa. La enorme difusión y la eficacia de los medios de comunicación permiten que el cuerpo social quede contaminado por la mentira.” 

¡Qué verdad, verdad! ¡Una gran verdad!





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