“Fahrenheit 451”, Ray Bradbury. Libros del Zorro Rojo. Ilustraciones: Ralph Steadman. Traducción: Marcial Souto. Se publicó en 1943. Referente dentro de las obras distópicas. Es otro de los libros que saqué prestado de la biblioteca municipal. Hace muchos años vi una película basada en esta obra.
Es una novela fantasiosa que nos describe una sociedad en una época futura indeterminada, pero ya con muchos avances tecnológicos y la existencia de máquinas y robots sofisticados que controlan a las gentes, cuya trama se desarrolla en un país en la que la principal función y actividad del cuerpo de bomberos no es apagar incendios, sino provocarlos con el fin de destruir los libros y perseguir a sus tenedores, pues son considerados peligrosos ya que pueden despertar el espíritu crítico del lector. 451 son los grados de la escala Fahrenheit a los que arde el papel.
El protagonista es un bombero, Guy Montag, casado con Mildred, una pusilánime mujer pendiente de la programación televisiva y de reuniones con otros similares a ella, gentes carentes de personalidad e ideas propias que viven entretenidos por una programación insustancial. El azar lleva un día a Guy a toparse con una vecinita, Clarisa McClellan, que es un verso libre en aquella sociedad. El bombero a partir de sus conversaciones con Clarisa empieza a cuestionarse el sistema del mundo en el que vive. .jpeg)
La edición por mí leída, una edición polaca, no me ha gustado. A la fealdad del argumento o de la historia se une los dibujos que la ilustran. Figuras muy feas en las que predominan los colores rojos, naranjas y negros. En suma, no me gustó, pero no por ello dejo de valorar la importancia de esta obra en cuanto a su poder de anticipación, publicada en 1943, y por tanto una advertencia del control de las sociedades por parte de gobernantes no democráticos. Una mirada a nuestro alrededor nos hace sospechar avanzamos a pasos agigantados a modelos de sociedad parecidos a los allí descritos.
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