Mostrando entradas con la etiqueta Riera_Carme. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Riera_Carme. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de abril de 2026

“Les darreres paraules”. Carme Riera.

Les darreres paraules
”. Carme Riera. Edicions 62. Primera edición: agosto 2016. Premio BBVA Sant Joan de Literatura catalana.

Después del libro dedicado a Sánchez, necesitaba una lectura más ligera y amena, tal como la que me ha brindado esta novela de Carme Riera, reconocida escritora catalana, guionista, ensayista y profesora, miembro de la Real Academia Española de la Lengua (silla “n”) y galardonada con numerosos premios literarios.

Luis Salvador de Habsburgo-Lorena es el protagonista de esta original novela en la que, a modo de manuscrito supuestamente encontrado, se relatan las muy ricas vivencias de este singular personaje histórico, primo del emperador austrohúngaro Francisco José I y de Elisabeth de Baviera (Sissí). Personaje del que nunca había oído hablar, pero muy conocido y estimado en Baleares, lugar donde vivió largas temporadas y creó su particular paraíso.

En la sinopsis de la contratapa se presenta al archiduque como un hombre culto, viajero impenitente, naturalista y ecologista, de elevada alcurnia y vida libre, ajeno a los convencionalismos y sostenido por licencias sociales y morales poco comunes para su época, finales del XIX y principios del XX. Sin embargo, no fueron estas particularidades biográficas —ampliamente desarrolladas en la novela— las que despertaron mi interés. El verdadero valor que encontré reside en la reconstrucción de una versión distinta, pero muy plausible, de lo ocurrido en Mayerling: una lectura que cuestiona la explicación oficial sobre la muerte del príncipe heredero y de su amante, y que señala con mayor claridad la intervención de quienes tenían poder para decidir su destino. La novela sugiere que el círculo más próximo al emperador Francisco José I —incluidos altos mandos del aparato imperial y del servicio secreto— no solo conocía las tensiones políticas y personales que rodeaban a Rodolfo, sino que pudo haber orquestado o permitido un desenlace fatal para evitar un conflicto sucesorio y preservar la estabilidad del Imperio. En este contexto, el protagonista, que trabajó como espía para su primo el emperador, aparece como una figura que, con la información privilegiada que manejaba, quizá habría podido influir en los acontecimientos, modificarlos o incluso impedirlos.

La lectura en catalán, que no es mi lengua materna, me ha exigido un esfuerzo ampliamente correspondido  cuando la novela se movió en el terreno histórico y político. Pero disminuyó en los pasajes dedicados a la vida sexual del protagonista. Fragmentos que, en mi caso,  mermaron interés a una novela que, en su vertiente histórica, me había atrapado por completo.

Alguna de las vivencias amorosas del carismático personaje me recordó el libro de Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano.

En suma, he disfrutado con esta lectura que me ha hecho recordar la importancia vital de los servicios de inteligencia. Y me pregunto: en España, actualmente, ¿funcionan los servicios de inteligencia? ¿Cómo se les ha pasado por alto todo el entramado de corrupción y corruptelas urdido entre Ábalos, Koldo, Aldama, Cerdán y…?