martes, 25 de agosto de 2026

"La diáspora republicana", de Artís Gener "Tisner" ( o de Ceuta- hoy- a Argelés -ayer)

 Los sucesos de Ceuta, invadida por más de setenta mil personas procedentes e impulsadas por Marruecos el pasado 30 de julio, situación en la que continúa sin visos ciertos de inmediata solución, ha traído a mi memoria la lectura de unos cuantos libros, pero especialmente el de Artis Gener, “La diáspora republicana”. Libro que leí hace unos veinte años y que comenté ampliamente, es decir, realicé varios comentarios, que detallo al pie de esta entrada. Es un libro cuyo valor principal es testimonial. El primer gran testimonio el del propio Artis Gener, hablándonos de su particular historia en aquellos años inmediatos al fin de la Guerra Civil española, y luego los de las múltiples obras allí citadas, testimonio a su vez de otras particulares historias de otros refugiados españoles del bando republicano huidos de España tras la contienda. Testimonio todos duros, durísimos.

https://silvialeyendo.blogspot.com/2008/03/la-diaspora-republicana-por-avel-li.html

https://silvialeyendo.blogspot.com/2008/03/la-dispora-republicana-de-avel-l-arts_05.html

https://silvialeyendo.blogspot.com/2008/03/la-dispora-republicana-iii.html

https://silvialeyendo.blogspot.com/2008/03/la-diaspora-republicana-los-perdedores.html



sábado, 22 de agosto de 2026

“La Princesa de Clèves”, Madame de la Fayette.

“La Princesa de Cleves”, Madame de la Fayette. Colección Biblioteca Básica Salvat, Libro RTV 98. Salvat Editores y Alianza Editorial, 1971. Traducción de Vicente Clavel. Publicada por primera vez en 1678 y considerada como la primera novela psicológica moderna. Ha sido una segunda lectura, la primera fue hace más de treinta años. Entonces y ahora he disfrutado con su lectura . Para mí  ha sido como adentrarse en esa parte no revelada por los libros de Historia sobre personajes famosos, pero a la postre igual que cualquier otro mortal, aman, odian, envidian, y, en fin, sienten y también padecen, y, por tanto, su conocimiento los humaniza y acerca al lector.

La novela va precedida por un ilustrativo prólogo de Daniel Sueiro en el que nos habla de la autora, la escritora francesa Marie Madeleine Pioche de La Vergne, condesa de La Fayette, más conocida con el nombre de Madame de La Fayette (1634- 1693) así como de su obra (1)de la que esta novela es clave y en relación a la que Sueiro nos dice: “Madame de Lafayette  hizo novela aristocrática, pero la hizo con una decidida, fina, inteligente y, en cierto modo, libre intención moral, purificadora de costumbres, pugnando por lograr en el reino de los sentimientos el equilibrio clásico que en otros aspectos pretendía también, a veces por la fuerza y la autoridad que puede dar el buen ejemplo, la corte absolutista a la que pertenecía”.

Tras mi primera lectura realicé un comentario donde expuse mis impresiones acerca de la trama, así como de la pareja protagonista, la princesa de Clèves y el duque de Nemours, comentario detallado al pie de esta entrada. Ahora, pues, destinaré estos párrafos a comentar aquellos otros aspectos de interés, entonces no considerados pero que, según creo, justifican la vigencia de esta “vieja” novela.

Obra a la que su autora le dotó de valor testimonial al reflejar la época del reinado de Enrique II, y también sus particulares experiencias personales encarnados en la protagonista, la joven princesa de Clèves, el único personaje de ficción, pero el cual, al igual que la escritora, contrajo a edad muy temprana un matrimonio sin amor con un hombre mucho mayor que ella. La novela,pues, respira veracidad. En los relatos allí desarrollados están descritos con rigor la corrupción moral y de las costumbres imperante entre los miembros de la realeza, la aristocracia francesa y el alto clero de la época. Con   la particularidad de que la mayoría de los personajes son históricos y existieron realmente, como por ejemplo los ya citados Enrique II y el Duque de Nemours, la duquesa de Valentinois (Diana de Poitiers), María Estuardo, reina de Escocia, los duques de Guisa, etc.

De Wikipedia transcribo, a continuación,  párrafo en torno a la importancia de esta obra” La princesa de Clèves”, en la cultura popular francesa:

“En 2006, antes de convertirse en presidente de Francia, Nicolás Sarkozy hizo algunos comentarios negativos sobre el libro, argumentando que era ridículo que en los exámenes de entrada para funcionarios se incluyeran preguntas sobre ella. Sus comentarios fueron interpretados como una indicación de su opinión de que las universidades deben preparar a las personas para la vida en los negocios, y no «perder» el tiempo con cosas como la literatura. Como resultado, durante las protestas de los profesores universitarios en 2009 en contra de sus propuestas, se llevaron a cabo lecturas públicas de la novela en ciudades de todo el país. Las ventas de la novela se elevaron rápida".


Este episodio confirma que la novela sigue siendo un referente moral y cultural en Francia



https://silvia-aquellosprimeroslibros.blogspot.com/2009/06/la-princesa-de-cleves-de-madame-de.html

 

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(1) Madame de Lafayette fue una figura decisiva de las letras francesas del siglo XVII. Nacida en París en 1634 y cercana a los círculos intelectuales de la corte, cultivó una narrativa centrada en la psicología, la vida afectiva y las tensiones morales de la aristocracia. Sus obras principales:

  • La Princesse de Montpensier (1662) — novela corta que anticipa su estilo analítico y la exploración del conflicto entre pasión y deber.
  • Zaïde (1670) — relato de ambientación hispano‑árabe, publicado inicialmente bajo el nombre de Segrais, donde afina su interés por la introspección y la trama sentimental.
  • La Princesse de Clèves (1678) — su obra maestra, considerada la primera gran novela psicológica europea, un estudio magistral del deseo, la virtud y la presión social en la corte de Enrique II.
  • La Comtesse de Tende (póstuma) — nouvelle que retoma el análisis moral y la complejidad emocional de sus protagonistas.

Con estas obras, Madame de Lafayette inauguró una forma moderna de narrar: sobria, penetrante y centrada en la vida interior, que marcaría la evolución de la novela en Francia.

 

 

 

 

  

jueves, 20 de agosto de 2026

“Aquel país lejano”, Nevil Shute - (Enseñanzas)

El fenómeno migratorio y su problemática es un factor en constante crecimiento en todos los países avanzados europeos, entre los cuales es contada España, con dos ciudades autónomas, Ceuta y Melilla, y el Archipiélago Canario, las unas en el norte del continente africano y las islas en la plataforma africana, colindantes, además, con Marruecos, monarquía teocrática, país emergente con enormes desigualdades, cuyos habitantes buscan en otros territorios mejorar sus precarias condiciones de vida tanto económicas, como políticas y sociales. 

La crítica situación creada en Ceuta por la invasión de más de setenta mil personas a finales de julio pasado, ha traído a mi memoria la novela de Nevil Shute, “Aquel país lejano”, cuya trama se desarrolla en la Australia de los años cincuenta, inmediatos a la SGM. Ver comentario: silvialeyendo: Aquel país lejano, Nevil Shute.

En la novela, el protagonista masculino, Carl Zlinter, es un médico checo emigrado a Australia que trabaja como jornalero en un campo de tala de árboles.  Pues, según las normas migratorias australianas de la época, los emigrantes además de ser de raza blanca, estaban obligados a trabajar dos años para el gobierno antes de obtener la ciudadanía, viviendo mientras tanto, creo recordar, en lugares y estancias prefijadas por la administración australiana.

En la obra de Shute, destacan las normas migratorias vigentes en Australia en la época descrita, según las cuales los recién llegados debían trabajar dos años para el gobierno antes de obtener la ciudadanía. Un compromiso real, pensado para asegurar mano de obra en un país joven y en expansión, y para seleccionar a quienes estuvieran dispuestos a contribuir de manera efectiva a la construcción nacional.

Hoy, cuando España afronta episodios tan extremos como la entrada masiva de decenas de miles de personas en Ceuta, la política australiana que describe Shute —el requisito de trabajar dos años para el Estado antes de acceder a la ciudadanía— adquiere una resonancia inesperada. No porque debamos copiar modelos pretéritos sin más —cada país y cada época tienen sus circunstancias— sino porque la noción de ciudadanía como responsabilidad compartida ha desaparecido casi por completo del debate público. Se habla de derechos, de acogida, de integración… pero muy poco de obligaciones, de reciprocidad, de los límites materiales y sociales que cualquier Estado debe gestionar para no fracturarse.

La crisis ceutí ha mostrado, con crudeza, que un sistema migratorio sin criterios claros, sin mecanismos de integración real y sin exigencias verificables, termina generando un doble daño: para quienes llegan y para quienes ya viven allí. Y en ese vacío de responsabilidad —política, administrativa y moral— la ciudadanía se convierte en un concepto difuso, casi sentimental, desligado de la realidad.

La novela de Shute nos  recuerda que la prosperidad de un país se sostiene con normas que articulan la convivencia y en compromisos que todos deben asumir.Y por tanto sea imperiosa la necesidad de reglas que permitan que la comunidad funcione sin que unos paguen el precio del desorden que otros generan.

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lunes, 17 de agosto de 2026

De la novela "Hospital de sangre "de Frank G. Slaughter al espigón del Tarajal, en Ceuta , España, Europa.






En Hospital de sangre, Frank G. Slaughter describe ese hospital improvisado junto al frente: tiendas de campaña pegadas al barro, barcos convertidos en quirófanos, médicos atendiendo a heridos de uno y otro bando mientras la guerra respira a pocos metros. Aquella precariedad —cruda, urgente, inevitable— tenía al menos una justificación: estaban en mitad del campo de batalla.

Pensar en Ceuta hoy obliga a una comparación incómoda y nos induce a la necesidad de levantar allí un auténtico “hospital de sangre”, un hospital de campaña estable mientras dure la crisis, con medios suficientes, personal formado y protocolos centrados en salvar vidas. Lo cual no sería una extravagancia literaria, sino la mínima exigencia de humanidad por parte del Estado español. Preparar dispositivos de rescate y atención médica como si se tratara de una operación militar de salvamento —y no de una simple gestión policial— es lo que dicta la realidad, no la retórica institucional.

La literatura, pienso,  a veces, ilumina lo que la política prefiere oscurecer. Slaughter imaginó hospitales que se montaban donde hicieran falta, sin excusas, sin burocracia, sin miedo a reconocer la magnitud del sufrimiento. Y hay momentos, como en Ceuta ahora, en los que la dignidad humana exige actuar con la urgencia de la guerra, aunque los comunicados oficiales insistan en hablar de normalidad.