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viernes, 21 de agosto de 2026

De Argelès a Ceuta o la repetición de una vergüenza

Las páginas que he ido leyendo y comentando en este blog —las de Artís Gener, Fontserè, Bartra, Plà, y tantos otros— revelan una verdad incómoda: Europa, cuando se siente desbordada, suspende su ética. Lo hizo en 1939 con los exiliados españoles pobres confinados en playas heladas de Francia. Y hoy, en Ceuta, vuelve a hacerlo con los migrantes empujados por un régimen autocrático que utiliza a sus ciudadanos como herramienta de presión. Este comentario busca trazar ese puente, esa rima moral entre dos tragedias separadas por ochenta años.


De los exiliados españoles en Francia a los migrantes en Ceuta

Las lecturas que he ido comentando en este blog —La diáspora republicana de Avel lí Artís Gener, los testimonios de Carles Fontserè, la lírica amarga de Agustí Bartra, las observaciones de Josep Plà— conforman un mosaico de dolor, abandono y humillación. Los campos de Argelès, Bram, Saint Cyprien, Colliure y Prats de Molló aparecen una y otra vez como escenarios de degradación humana: playas sin agua potable, barracones improvisados, guardianes coloniales, frío, hambre, silencio institucional. Y lo más inquietante es que esa estructura moral —ese modo de tratar al vulnerable como problema, como estorbo, como mercancía— ha sobrevivido intacta hasta hoy.

1. Dos éxodos distintos, una misma lógica de abuso

Los españoles que cruzaron la frontera en 1939 eran exiliados políticos, derrotados en una guerra civil, y muchos de ellos perseguidos por el régimen de Franco. Francia era un país democrático, gobernado por un Frente Popular que se proclamaba defensor de los derechos humanos. Y, aun así, los encerró en playas heladas, los convirtió en mano de obra forzosa, los clasificó según su utilidad, los silenció.

Hoy, quienes llegan a Ceuta no huyen de una guerra civil española, pero sí de un país emergente con un régimen corrupto y autocrático, que utiliza la pobreza como herramienta de control y la migración como arma diplomática. La diferencia de contexto no altera la estructura del abuso: cuerpos vulnerables sometidos a improvisación, abandono, violencia y silencio.

2. Responsabilidades cruzadas: Marruecos empuja, España improvisa

En 1939, Francia fue responsable directa de la degradación de los refugiados españoles. Hoy, la responsabilidad es compartida:

Marruecos

          Permite o incentiva, avalanchas migratorias cuando quiere presionar a España o a la UE.

          Abandona a su población más vulnerable.

          Mantiene un régimen que restringe libertades y utiliza la miseria como herramienta política.

España

          Trata a Ceuta como un territorio de sacrificio.

          Reacciona tarde, improvisa recursos, oculta cifras.

          Normaliza el chantaje marroquí.

          No protege adecuadamente a los ceutíes, que viven en una frontera caliente sin apoyo suficiente.

La combinación es letal: un régimen que empuja y un Estado que no protege.

3. Los muertos: ayer y hoy, el silencio como política

En los campos franceses murieron miles de españoles por frío, hambre, enfermedades y negligencia. Hoy, en torno a Ceuta, más de cien muertos —ahogados, aplastados, desaparecidos— se han convertido en una cifra incómoda que apenas aparece en los discursos oficiales.

La historia rima: cuando los muertos son pobres, cuando no votan, cuando no tienen voz, los Estados callan.

4. Los ceutíes: los olvidados del presente

Si los refugiados españoles fueron los olvidados de 1939, los ceutíes son los olvidados de 2026. Ciudadanos españoles que viven entre la presión migratoria, la inseguridad y la indiferencia del Gobierno central. Ceuta es España, pero se trata como si fuera un territorio prescindible.

5. Europa: la ética suspendida

Las entradas previas de este blog muestran que Europa, cuando se siente amenazada, suspende su ética. Ayer fueron los republicanos españoles. Hoy son los migrantes pobres y los ceutíes que los reciben.

6. Seguidamente detallo las distintas entradas citadas en este comentario :

          Artís Gener:

o          La diáspora republicana (Campos de concentración) https://silvialeyendo.blogspot.com/2008/03/la-diaspora-republicana-por-avel-li.html

o          La diáspora republicana (I y II) https://silvialeyendo.blogspot.com/2008/03/la-dispora-republicana-de-avel-l-arts_05.html

o          La diáspora republicana (III) https://silvialeyendo.blogspot.com/2008/03/la-dispora-republicana-iii.html

o          Los perdedores de todas las guerras (IV) https://silvialeyendo.blogspot.com/2008/03/la-diaspora-republicana-los-perdedores.html

          Carles Fontserè: Un exiliado de tercera https://silvialeyendo.blogspot.com/2015/09/un-exiliado-de-tercera-carles-fontsere.html

          Agustí Bartra: Cristo de 200.000 brazos (Campo de Argelès) https://silvialeyendo.blogspot.com/2019/07/cristo-de-200000-brazoscampo-de-argeles.html

          Josep Plà: Un viaje frustrado / Contrabando https://silvialeyendo.blogspot.com/2008/03/leyendo-josep-pl-junio-2005.html

          El cáliz de cristal (Testimonios del ayer)

https://silvialeyendo.blogspot.com/2022/09/el-caliz-de-cristal-testimonios-del.html

Todas estas entradas, juntas, forman un mapa de cómo Europa ha tratado —y sigue tratando— a los vulnerables.

Conclusión

La historia no se repite exactamente, pero rima con una precisión que avergüenza. Los exiliados españoles pobres fueron tratados como apestados por una Francia que se proclamaba humanista. La avalancha de migrantes sobre Ceuta es utilizada como arma política por un régimen autocrático y recibida con improvisación por una España gobernada por un gobierno progresista que no protege a su propia frontera. Los ceutíes viven en una tensión que nadie quiere mirar. Europa sigue suspendiendo su ética cuando el vulnerable molesta. Las vergüenzas se repiten. Y Ceuta, hoy, es un espejo de Argelès.