jueves, 6 de marzo de 2008

El futuro incierto de Bécquer hoy. Noviembre, 2005

La espiritualidad, como sinónimo de idealismo y de sensibilidad,  es una de las principales características observable en los escritos de Bécquer. Elemento, creo, difícil de hallar en   la abundante producción literaria publicada en España en los últimos tiempos, en la que el sexo, la chabacanería insulza y la falta de creencias o estima de un orden superior y moral son la tónica común predominante. La mayoría de los llamados escritores escriben para vender, siguiendo, en múltiples ocasiones, los cánones sugeridos previamente por el editor; o sea, escriben lo que se les ha mandado escribir. Temas y escenas escogidos por el editor. El cual, en su afán de vender, encarga y patrocina encuestas de prospección de mercado para saber por dónde se inclinan en esos momentos los gustos mayoritarios de la opinión pública, o del sector  al que va dirigida la próxima emisión. Y también, en otros casos,  lo que se persigue es la creación de una  opinión  favorable a determinados personajes y hechos hasta entonces más bien oscuros y objeto de severa crítica. Todo ello en franco contraste con Bécquer,(*) su obra y su época.  Tanto su lirismo poético como sus preciosas leyendas, llenas de enseñanzas, en las que sus protagonistas son o se convierten en seres buenos, seres justos, afán que perdura en sus conciencias hasta el más allá, tuvieron inmediatos aceptación y éxito entre el público de entonces.

Termino este comentario expresando mi convencimiento de que,  hoy como ayer, existen en España escritores cuyas obras son de parecido o similar contenido y espiritualidad que las de Bécquer. Y, asimismo, muy probablemente de estimable valor y calidad literarios, pero que la "industria", el "negocio" en que se ha convertido esta manifestación artística, no les da ocasión ni la más remota posibilidad de aflorar y de ser conocidos. Para abundar en esta cuestión, me remito al artículo publicado en Epóca, nº 1073, (noviembre 2005) "El circo de los premios", firmado por Fátima Uríbarri (págs. 67 a 69), cuya lectura   me induce a pensar que si Bécquer hubiese vivido en nuestros tiempos quizás hubiese muerto en el anonimato más completo y su obra, después de ser presentada a muchos de los concursos y premios que hoy se dan, habría quedado inédita. O, más triste aún, plagiada por alguno de los miembros del jurado. Además, nacido en Sevilla, pero de vivir y escribir en Cataluña en su materna lengua castellana, entonces en lugar del bacilo de Koch posiblemente la frustración y la depresión hubiesen puesto fin a su existencia.


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(*) Recomiendo la página http://www.cervantesvirtual.com/portales/gustavo_adolfo_becquer/