viernes, 7 de marzo de 2008

Los perros de la guerra, de Frederick Forsyth, febrero, 2005

Es una edición del Círculo de Lectores, año 1974, traducción del original inglés por J. Ferrer Aleu.

En esta novela coinciden varias tramas, trazadas todas ellas con amplios detalles que evidencian un buen conocimiento de lo que cuenta y, asimismo, aportan a la narración un cariz de veracidad.

De las cuales creo merecen ser destacadas  las múltiples argucias legales, acompañadas de máxima discreción,  ofrecidas por los sistemas financieros de países como Bélgica, Luxemburgo, o la ya famosa Suiza, para evasión fiscal, blanqueo de dinero y el montaje de entramados financieros internacionales para la adquisición de empresas pantalla que escondan los movimientos de capitales ilícitos. Así como el lucrativo negocio del tráfico de armas con su secuela de corruptos y corruptelas, en el que suelen estar involucrados y algunas veces hasta estar controlados por los propios gobiernos de muchos y conocidos países.

Tramas todas como telón de fondo al argumento principal del libro que son los mercenarios o perros de la guerra; los individuos que sirven en la guerra a un país extranjero recibiendo paga, según definición del Pequeño Espasa, 1988. Frederick Forsyth, , en su novela, lo hace extensivo a todos aquellos que con la persecución egoísta de tan sólo sus intereses, casi siempre económicos, promueven y alientan las guerras en el mundo.

Reproduzco algunas de las frases dirigidas por el mercenario protagonista de la novela Cat Shannon al magnate, James Manson; palabras en las que, según pienso, están sintetizadas estas ideas:

''...que usted también es un mercenario como.... la mayoría de las personas que tienen poder en este mundo. ’’''...observé cómo medio millón o un millón de niños se morían de hambre por culpa de hombres como usted...Todo se hacía, en el fondo, para que ustedes y los de su calaña pudiesen acumular más dinero a través de una dictadura cruel y absolutamente corrompida, y se hacía en nombre de la ley y el orden, de la legalidad y de los intereses constitucionales...“Averigüé...los que manejaban los hilos. En plano bien visible había un puñado de políticos y de hombres del F.O (*); pero éstos no son más que un grupo de monos enjaulados que sólo se preocupan de sus intrigas oficiales y de su reelección. Detrás de ellos, invisibles, estaban los aprovechados sin escrúpulos...”

(*) F.O. = Foreign Office
La obra es, en suma, una mezcla de ficción y verdad. La parte ficticia corresponde a los personajes creados. Pero no sus hechos, sus actividades , que son descritas con rigor y fidelidad , calcadas de la realidad.

El mundo de las altas finanzas internacionales y sus entramados legales de negocios turbios, tanto por su origen como por su destino, están bien explicados en esta obra, escrita en 1974; unos treinta años antes que estallaran los múltiples escándalos financieros protagonizados por las multinacionales Enron, AOL, Thyco, Vivendi Universal, Deutsch Telekom, France Telecom, Parmalat y "nuestro" BBVA, - por citar algunos ejemplos de los más sonados.

Escándalos cuyo  afloramiento evidenció las prácticas truculentas llevadas a cabo por algunos de sus administradores máximos, hasta entonces tenidos por personas de elevado prestigio en su país, aunque, en la práctica cotidiana,  emplearan métodos similares a los de los gánsteres de Chicago o las mafias sicilianas. (Fondos ocultos, blanqueo de dinero, etc.).


Considero  muy logrados los personajes de ficción Manson, Endean y Thorpe . Encarnan esos tipos humanos tan frecuentes en las más altas ejecutivas empresariales que tanto proliferan por todo el Planeta y de algunos de cuyos  desvergonzados trapicheos hemos tenido conocimiento público, a raíz de destaparse los escándalos citados.



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En mayo de 2020 volví a leer este libro.

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